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sábado, 25 de febrero de 2023

Excursión X390: Sierra de Mariola por Teix, Montcabrer y Cavas

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Santuario de Nuestra Señora de Agres
Final: Santuario de Nuestra Señora de Agres
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 16,3 Km
Desnivel [+]: 1.019 m
Desnivel [--]: 1.019 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 2

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Tenía ganas de subir al Montcabrer por ser el tercer pico más alto de Alicante, después del Aitana y Puig Campana, también de paso subiríamos a El Teix, que ocupa la octava posición de la lista de techos de Alicante, de la que me he propuesto hacer los máximos posibles.

La ruta ofrecía un interesante recorrido circular por la Sierra de Mariola, en el que además de los  dos picos mencionados, visitaríamos varios neveros o cavas construidos en el siglo XVIII para recoger la nieve y almacenarla en forma de hielo, que constituían la base del comercio del frío en la Sierra Mariola, y que dio lugar a una extensa red de cavas, ampliamente estructurada, algunas de los cuales se conservan y son un magnífico ejemplo de la arquitectura popular; de antiguos y duros oficios de montaña, hoy desaparecidos, que han modelado estos paisajes.

Quedamos en el aparcamiento del Santuario de la Mare de Déu d’Agres, junto al bar restaurante El Convento, donde tomamos un reconfortante café antes de iniciar el recorrido.

La ruta de pude realizar en sentido horario o al contrario, de la primera forma se asciende rápidamente hacia el Montcabrer, en poco más de 6 km, y después se baja más tendidamente. Al contrario, se sube más lentamente, durante unos 10 km, para luego acometer una bajada más brusca. Ambas alternativas tienen sus ventajas e inconvenientes y de hecho vimos senderistas en los dos sentidos.

A sugerencia de Paco S, buen conocedor de la zona, elegimos hacerla en sentido horario. Comenzando la subida bordeando el Santuario, al que previamente nos acercamos a su verja de entrada para visitarlo, pero estaba cerrado.

Nada más rebasar el Santuario, giramos a la derecha, en dirección este, por el sendero PR-CV 27, que entre un denso bosque de pino carrasco conduce hasta el refugio Montcabrer, en constante subida zigzagueante en la que se ganan 450 metros en 3 km.

Un bonito recorrido, muy sombrío y con excelentes vistas de la Sierra del Benicadell al este. Poco antes de llegar al refugio vislumbramos a la izquierda la Cava del Teix, pequeña y medio oculta por la maleza.

Los últimos metros se ascienden por una escalinata de piedra que da paso a la explanada donde está situado el refugio Montcabrer, que estaba cerrado. Pertenece al CEA (Centro Excursionista de Alcoy) y cuenta con 10 camas. En una de las fachadas un grupo de senderistas había parado a descansar.

Desde allí, giramos a la izquierda, por una pista de tierra que en suave pendiente enseguida alcanza la Cava de l'Habitació, construida en la primera mitad del siglo XVIII, con muros de mampostería, de planta circular y en muy buen estado de conservación. Su diámetro interior es de 7 metros y su profundidad de 10.

Tras las fotos de su estructura, continuamos ascendiendo, para en 300 metros llegar a El Teix, situado a 1.264 metros de altura, segunda máxima elevación del recorrido.

En la cumbre existe una caseta de vigilancia forestal y una antena, tiene unas excelentes vistas, al norte, de la Sierra del Benicadell; al sur, de el Montcabrer; al sureste, de Muro, la Serrella y Sierra Aitana; y al oeste, de Alfafara.

La Sierra de Mariola es notablemente rica en variedades vegetales. Entre todas ellas destaca la presencia del tejo. En la microrreserva de la Teixera d'Agres se puede observar el bosque de tejos más meridional de Europa,​ aunque actualmente no es tan abundante como en otros tiempos. Precisamente por estar cerca de ella, a este pico se le da este nombre.

Con el Montcabrer de fondo, del que este pico es su mejor mirador, nos hicimos un montón de fotos antes de volver sobre nuestros pasos descendiendo por la pista para enseguida girar a la izquierda y seguir un sendero que desciende por la ladera sur con vistas al Montcabrer, hasta conectar de nuevo con el sendero PR-CV 27 que tomamos en dirección a Cocentaina.

En el siguiente cruce giramos a la derecha, dejamos el PR y, en dirección sureste, cruzamos el GR-7, iniciando la ascensión al Montcabrer por su ladera este, a través de una estrecha senda, por la que ganamos fácilmente altura.

En su inicio, pasamos junto a un curioso buzón de montaña en forma de casa, en la que registramos nuestro paso.

A mitad de la subida, pasamos junto a un risco en forma de dedo (El Dit), situado a 1.265 metros de altura. Más adelante, la senda se va acercando a la inmensa mole del Montcabrer, pasa junto a la Font del Pouet, que estaba seca y realiza una cerrada curva a la derecha, bordeando la cara sur del risco para acometer el tramo final de subida, más empinado pero fácil de remontar.

Girando a la derecha, enseguida alcanzamos la cima del Montcabrer, señalizado por su vértice geodésico, medio destruido, situado a 1,390 metros de altura, el punto más alto de todo el recorrido. Desde aquí disfrutamos de unas estupendas vistas, al norte, contemplamos El Teix, de donde venimos, al sureste, la Sierra Aitana; al oeste, el Alto de Mariola; y al noreste, la imponente Sierra del Benicadell, Muro, el embalse de Beniarrés y, al fondo, en el horizonte, el mar Mediterráneo.

Unas chicas que habían subido casi al mismo tiempo que nosotros se prestaron a inmortalizarnos en tan emblemático lugar. Un viento helado nos invitó a buscar un lugar más abajo donde, protegidos por las rocas, poder tomar un refrigerio, ¡nos lo habíamos ganado!.

Eran justo las 12 y habíamos realizado el ascenso en 2 horas, otro motivo más para el descanso.

Durante el almuerzo, estuvimos la mar de entretenidos contemplando a una bandada de gorriones rebuscar las migajas que los senderistas dejan por la zona.

Tras la parada, descendimos por la cara oeste, siguiendo un estrecho sendero que entre arbustos bajos se abre camino realizando una amplia curva hacia la derecha.

Dejando dos sendas que salen a la izquierda, descendimos hasta el Barranco dels Paradetsa, donde nos cruzamos con el Camino de Llopis, el sendero que asciende al Motcabrer. Desde allí, iniciamos una suave subida en dirección norte, por una bonita loma de pequeños pinos, hasta alcanzar la Cava Gran o Cava Arquejada, el monumento más representativo y fotografiado del Parque de la Sierra Mariola, construido en el siglo XVII y que se mantuvo en uso hasta 1906.

Su perímetro exterior es hexagonal, con seis arcos de piedra apuntados que arrancan del interior de la pared cilíndrica del pozo y que servían para sustentar la cúpula, hoy desaparecida, que remataba en una clave en forma de piña.

Nos acercamos a su boca lateral, lugar desde donde se extraía el hielo. En cada lado del hexágono contaba con un hueco por donde se realizaba el acopio de nieve.

Tras su reciente rehabilitación y apertura al público, se puede acceder a su interior, mediante una escalera metálica habilitada al efecto, por la que descendimos.

Desde la base, se tiene una impresionante vista hacia arriba, disfrutando de una bonita perspectiva de los arcos que sustentaban la cubierta sobre el fondo azul del cielo.

Una placa junto al gran tejo que hay en el interior dan fe de la fecha de su restauración, el 10 de marzo de 2016. Desde el fondo del pozo es como mejor apreciamos sus dimensiones reales, que tiene un diámetro de 15 metros y una profundidad de 17, con una capacidad de almacenaje útil de 2.000 m³, construido con muros de mampostería.

Subimos las escaleras, equivalente a unos cinco pisos y tras las últimas fotos de los restos de la derruida cúpula, continuamos por una pista forestal, en dirección oeste, y en menos de 800 metros llegamos a la Cava del Buitre, tras desviarnos por el pinar unos 50 metros a la derecha de la pista.

Según reza en el cartel de su entrada, fue construida en el siglo XVII, tiene 8 metros de diámetro y 7 de profundidad, construida de forma circular en mampostería, ligada con mortero en la cubierta, que se conserva al completo, dispone de una entrada y un hueco lateral.

Su construcción en más rudimentaria que la de la Cava Gran, pero su buen estado de conservación le otorga gran belleza. La pena es que en ésta no se puede descender a su interior, bastante oscuro.

Volvemos a la pista forestal y justo donde la pista realiza una cerrada curva, la abandonamos para continuar por una senda que sale de frente, muy desdibujada en ocasiones, que atraviesa zonas de rocas muy erosionadas y en la que los hitos de piedras fueron nuestros mejores aliados para no perderla.

Había que tener cuidado con el agreste suelo para no pisar mal y no sufrir caídas o torceduras del pie que pudieran habernos amargado el día. Se nos hizo largo este tramo.

Esta senda conecta con la pista forestal del Camino del Portell que, atravesamos, dirigiéndonos, por un terreno fuertemente erosionado debido al proceso de karstificación, hasta la Peña del Rellonge o Alto de la Cava.

Desde este punto, descendimos entre matorral y carrascas hasta la Cava de Don Miguel, situada muy cerca de la confluencia de los términos municipales de Bocairent, Alfafara y Agres.

Desde lejos, la construcción parece un castillo fortificado, con impresionantes contrafuertes, para poder elevar la altura de su depósito de nieve. En la parte superior se conserva el muro perimetral de la cava, de planta octogonal, que dispone de dos puertas, orientadas, respectivamente, al sur y al oeste.

Su interior es de planta circular, revestida de piezas de mampostería de gran tamaño, con un diámetro de 14,50 metros y una altura de 11, lo que le permitía una capacidad de almacenaje de 1.700 metros cúbicos de nieve.

Le di la vuelta al recinto para comprobar que dispone de tres bocas de acceso situadas a diferentes niveles. Por la parte más baja, accedimos desde el exterior hasta la base del pozo, a través de un pasadizo. En un sillar situado en el exterior, se puede leer una inscripción que nos indica que la cava fue construida en 1792 por la ciudad de Xátiva.

Desde la cava, sólo nos quedaba descender hasta el Santuario. Para ello, seguimos el sendero PR-CV 104-370, que nos condujo en primera instancia hasta el Refugio Zamorano, en constante bajada, al principio a través de una estrecha senda con presencia de piedra y, después, durante la mayor parte del recorrido, a través de una pista forestal entre pinares que realiza unas cuantas curvas cerradas. En todo el recorrido, muy sombrío, disfrutamos de estupendas vistas del valle y de los pueblos diseminados en él.

Tras el largo, pero agradable paseo de bajada, llegamos al Refugio Zamorano y a su amplia zona recreativa del Molí Mato, que dispone de mesas, aseos y zona de acampada.

Seguimos por la carretera que en ligero ascenso, conduce hasta el Santuario, tras pasar junto a las cuevas del Bous y del Convento, en el farallón situado a la derecha de la carretera y a las que me acerqué a ver desde su entrada, no parecían muy profundas.

Unos metros más arriba estaba el aparcamiento, soltamos las mochilas y como eran las tres  de la tarde aún llegamos a tiempo de tomarnos una suculenta parrillada con huevos, tras una ligera espera porque el restaurante estaba completamente lleno. Muy recomendable.

En resumen, una preciosa ruta llena de alicientes, por uno de los mejores parques naturales de Alicante, la Sierra de Mariola, con un magnífico patrimonio medioambiental y etnográfico, que bien se merece 5 estrellas.
Paco Nieto

lunes, 25 de febrero de 2019

Excursión X166: El Canal del Cabarrús y Uceda

FICHA TÉCNICA
Inicio: 
Torremocha de Jarama
Final: Torremocha de Jarama
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 19,3 Km 
Desnivel [+]: 211 m 
Desnivel [--]: 211 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
El canal de Cabarrús es una antigua vía de agua, hoy parcialmente destruida, que corría en los términos municipales de Torrelaguna, Torremocha de Jarama y Patones.

Se construyó entre los años 1775 y 1799. Llegó a tener 12 kilómetros de longitud y unía las cuencas del río Lozoya y del río Jarama.

Y hasta Torremocha de Jarama nos acercamos para recorrer parte de lo que queda su trazado, en un soleado día que más que de invierno parecía primaveral.

Iniciamos la ruta saliendo en dirección oeste por el camino de Torrelaguna. Unos hitos de madera nos indican que por aquí se va a Santiago de Compostela, pero nosotros pronto nos salimos del camino, para continuar en dirección sur por el Canal del Lozoya o de la Parra, que nos sale a la izquierda.

Es un tramo del canal primitivo del abastecimiento a Madrid que entró en servicio en el año 1858. Comienza en el azud de La Parra y termina en la almenara del Empalme, en las cercanías de la Aldehuela, donde se une al canal Bajo.

Tiene un recorrido de 23,7 km, del que nosotros recorremos entre verdes campos y blancos almendros solo unos 2,3 Km del mismo, a los pocos metros de pasar junto a la almenara de Valdeperote. Continuamos unos 2 km más por una pista que nos sale con la misma dirección que traíamos.

Al rebasar un olivar, giramos a la izquierda, para descender junto a los olivos hasta alcanzar el Canal de Cabarrús, junto a las ruinas de la Ermita de Nuestra Señora de la Piedad o de Santa María de la Cabeza, a la que me acerco a hacer unas fotos de la que, asegura la tradición, casó la santa mujer, nacida en el barrio de Caraquiz en Torrelaguna, con San Isidro y donde murió, reposando sus restos en este lugar hasta que se trasladaron en 1769 a la Colegiata de San Isidro Labrador de la capital madrileña.


De ella solo se conservan por desgracia la antigua planta de una sola nave con restos del iconostasio, parte de los muros y del arranque del ábside de la cabecera y la espadaña del siglo XVII.

Una pena que para restaurar tan histórico lugar no haya dinero o voluntad, o lo que me temo, las dos cosas. 

De regreso al canal, lo recorremos en sentido norte algo menos de 6 Km. Fue en la segunda mitad del siglo XVIII, durante el reinado de Carlos III, cuando Francisco Cabarrús, conde de Cabarrús, asesor financiero de la Corona Española y prestamista del rey, ideó un canal artificial que aprovechase las abundantes aguas de los ríos Jarama y Lozoya para dedicarlas a usos agrícolas. Cabarrús, que poseía una notable fortuna, adquirió los derechos de las aguas de ambos ríos y puso en marcha el proyecto.

Durante casi 25 años desembolsó casi ocho millones de reales, una cifra muy alta para la época, y vio como el canal iba tomando forma y a su alrededor crecían las huertas y los campos de labor. Los ingenieros responsables de la construcción del canal fueron los hermanos Carlos y Manuel Lemaur. Se construyó como infraestructura auxiliar al canal un total de 12 puentes de piedra, cinco acueductos, una acequia y diez casas de guarda para los vigilantes del canal. Por último, se erigió una gran casa de oficios, que utilizó como vivienda estacional.

El canal se mantuvo operativo hasta 1822, año en que dejó de utilizarse en favor de los extensos cultivos de secano propios de la meseta castellana. En 1880 lo poco que quedaba de las instalaciones fue comprado por el Canal de Isabel II, que mantiene su titularidad hasta hoy.

Nuestro recorrido discurre por la amplia pista, construida sobre lo que fue el canal, entre cultivos y de tiempo en tiempo se vislumbran restos del mismo.

Al fondo y a la derecha, vislumbramos la potente casa de oficios, a la que nos acercamos desviándonos a la derecha.

Estaba cerrada, por lo que regresamos al canal y continuamos haciendo breves paradas en los pontones y restos de lo que fueron las casas de los guardas del canal, como el de la Ortiguilla, los Borrachos, de la Cañada y de Casa Quemada.

En este último portón, a poco de pasar el acueducto de San Román, abandonamos el canal para seguir a nuestra derecha la carretera M-128.

Pasamos junto a lo que fue la Fábrica de Harinas, otro edificio emblemático heredado del pasado agrícola de la localidad –hoy convertida en lugar de celebraciones–, erigida sobre un molino medieval, junto al río Jarama, en el siglo XIV.

Cruzamos la acequia que daba servicio al molino y por el puente de Hierro, salvamos el río Jarama, para enseguida dejar la carretera a nuestra izquierda y ascender por el empedrado camino de la Varga, que cuan calzada romana, remonta en un continuo zigzag la empinada cuesta que nos lleva a Uceda, justo donde se ubica lo que queda de la antigua iglesia románica de Santa María de la Varga.

Construida en la primera mitad del siglo XIII siguiendo una traza románica, aunque en su arquería se percibe la influencia del gótico. En el siglo XVIII, durante el barroco, sufrió una reforma destacable en el absidiolo meridional.

No sé si el tener un cementerio en su interior o por el estado medio ruinoso del recinto, pero se presta a ser el escenario de una película de misterio, con fantasmas y ánimas pululando a media noche entre la niebla.

Continuamos hasta la nueva Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Varga, ésta del siglo XVI. En no de los bares de sus proximidades nos paramos a tomar unas cervezas con algunos aperitivos, e incluso a algunos les dio para una cabezada. 

El regreso lo realizamos volviendo sobre nuestros pasos hasta alcanzar de nuevo la fábrica de harinas, donde seguimos por la derecha. 

Bordeamos la que fue Casa de la Barca, ahora en ruinas, girando a la izquierda para ir a buscar un pequeño tramo del Canal de Cabarrús, totalmente desmantelado. Lo dejamos para seguir por la carretera que atraviesa la urbanización El Retiro.

Por la M-128, la carretera de Uceda, entramos en Torremocha, pasando junto a la singular fuente de las Tinajas y la Parroquia de San Pedro Apóstol, templo románico que fue construido en piedra con bóveda de medio cañón en el siglo XIII sobre la base de una torre defensiva.

Posteriormente, durante el XV, el XVI y el XIX, sufrió varias remodelaciones y ampliaciones, descubriéndose en 1986, en el ábside unas de las pinturas murales de estilo gótico más importantes de la Sierra Norte.

Por toda la historia que esta ruta recorre, además de su idoneidad para todo tipo de público, se merece ser calificada con 4 estrellas.
Paco Nieto