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sábado, 5 de noviembre de 2022

Excursión X370: Sierra de Salinas y Cueva del Lagrimal

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Colonia Sierra de Salinas
Final: Colonia Sierra de Salinas
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 17,4 Km
Desnivel [+]: 807 m
Desnivel [--]: 807 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
La Sierra de Salinas es una destacada formación que sirve de frontera natural entre el norte de la Región de Murcia (Yecla) y distintas localidades del Alto y Medio Vinalopó (Comunidad Valenciana). Pertenece al sistema prebético y es un anticlinal que continúa al oeste por la Sierra del Carche-Serral. Las localidades más importantes de sus alrededores son Yecla en la ladera oeste, Villena en la ladera norte y Salinas en la ladera sur.

Y para conocerla, nos acercamos a la Colonia Sierra de Salinas, donde aparcamos tras algún rodeo por culpa del Google Maps, que se empeñó en meternos por un camino bastante malo, tuvimos que rectificar para ir por el bueno.

La colonia fue construida en abril de 1914 para repartir 1363 hectáreas en 49 lotes con casa, carro, caballería y aperos de labranza. 

Llegó a albergar 287 colonos en 1922. Trabajaron duro en la siembra de olivos, almendros, viñas y cereales, pero las malas cosechas y la llegada de la Guerra Civil hicieron que los resultados no fueran los esperados, en consecuencia se fue despoblando.

Quedan en pie unas 30 viviendas de los colonos, que sirven ahora como sus segundas residencias.

De los edificios comunales han desaparecido, entre otros, la escuela y la iglesia. No obstante, se mantienen el almacén, la cooperativa y la casa del guarda.

Echamos a andar con el cielo despejado por la pista que discurre en dirección sur. para enseguida abandonarla por el primer camino que sale a la izquierda.

Entre plantaciones de almendros y olivos fuimos lentamente ascendiendo por las Lomas del Reloj, hasta darnos un respiro al alcanzar la Finca las Lobas, un caserío de blancas paredes y parra en la entrada.

Continuamos ascendiendo por los altos de Cañada Cubillas, entre pinos y carrascas, hasta alcanzar la cresta de la Sierra de Salinas, cerca de la Loma de Garrincho. formada por un plegamiento de rocas calizas en el Cretáceo Inferior.

Longitudinalmente ocupa una extensión de aproximadamente 15 km. Su principal altura es el pico de la Capilla del Fraile, con 1238 metros de altura, situado al suroeste de la sierra.

Hacia él nos dirigimos, por la escarpada cuerda, con tramos un poco intrincados y farragosos.

Las vistas desde el vértice geodésico de la Capilla son impresionantes, frente a nosotros la Sierra de la Sima y la de la Umbría, en el valle Pinoso, al oeste la Sierra del Carche, al norte, Yecla y Caudete y al este Villena, Sax y Salinas. También se distingue el Mediterráneo en días de buena visibilidad.

Además de su valor histórico, es necesario recalcar que la Sierra de Salinas es un paraje declarado Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección de Aves.

Tras reponer fuerzas, continuamos el recorrido por la cresta para, un kilómetros después, visitar la Cueva Caliente, a la que se llega tras un pequeño descenso y rodear unas encinas. Su entrada tiene forma de ceja y el acceso es fácil.

Aunque no es muy profunda, presenta interesantes formaciones, tanto en el techo como en el suelo.

Tras las fotos de rigor, desandamos un pequeño tramo y retomamos el sendero para descender, en dirección noroeste hacia el Cerro del Laurel (1168m). Llegando a él, una placa en una roca recuerda a un montañero fallecido.

En su cumbre hay instalada una garita de vigilancia contra incendios, con excelentes vistas.

Detrás, hacia el este, a muy pocos metros, se encuentra la Cueva Laurel, con una entrada estrecha, es un increíble y sorprendente rincón lleno de espeleotemas, pero de complicado acceso si no se cuenta con material apropiado.

Continuamos el descenso, ahora con algo más pendiente, siguiendo una pista a la que recortamos por sendero un par de curvas.

La siguiente, aunque también se puede recortar, preferimos no hacerlo para bajar más cómodos. Tras ésta curva, volvimos a dejar la pista para descender por un cortafuegos con fuerte pendiente que nos ahorra un buen tramo de pista.

Conectamos con una ancha pista que, en su primera curva, dejamos para descender por una senda entre pinos, que tras un par de desvíos, a los que hay que estar atentos, alcanza la Punta de la Mina, el punto de menos cota de la ruta.

De aquí parte el sendero de subida a la Cueva del Lagrimal, una micro reserva de flora que estuvo habitada en diversos periodos. Los restos más antiguos de esta cueva se datan en el 5000 a.C. y pertenecen a cazadores y recolectores del periodo Mesolítico. Sobre estos restos se han encontrado cerámicas del Neolítico (4300 a. C.) y otros restos del Encolítico o Edad del Cobre (2000 a.C.).

La cueva fue abandonada hasta que vuelve a ser ocupada en época medieval (siglos IX y X). En épocas mas recientes fue utilizada como refugio de bandoleros, abrigo para el ganado, e incluso como refugio en la Guerra Civil.

Los restos encontrados en este yacimiento arqueológico se pueden visitar en el Museo de Villena. Herramientas fabricadas en sílex, cerámicas lisas y piedras pulidas e incluso un punzón metálico de la Edad del Cobre, son algunos testimonios de la cueva como vivienda por parte de los primitivos habitantes de este lugar.

Su gran boca se orienta hacia el noroeste y desde ella se contempla una amplia panorámica del valle a sus pies, que te cautiva al entrar, delimitado por las Sierra del Serral y la Sierra Teja. Este dominio visual de los alrededores es uno de los motivos que explica que la cueva haya sido habitada desde hace tanto tiempo, prueba de ello es el techo que está totalmente ennegrecido debido a las hogueras encendidas en el interior de la cueva durante siglos y siglos.

Tras visitar la cueva, continuamos subiendo por senda hasta alcanzar de nuevo la última pista que habíamos dejado. A los pocos metros, la volvemos a dejar para acercarnos, por la derecha, a ver un pozo de nieve de grandes dimensiones.

Tras la visita, recuperamos la pista que, paralela al Barranco de los Pozos, ya no dejamos hasta llegar a la Colonia de la Sierra de Salinas, donde habíamos dejado los coches, dando así por finalizada esta bonita ruta que da a conocer tres de las cuevas de esta sierra y que califico con 5 estellas.
Paco Nieto

FOTOS

viernes, 5 de noviembre de 2021

Excursión X309: El Palmeral de Elche

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Elche
Final: Elche
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 6,5 Km
Desnivel [+]: 67 m
Desnivel [--]: 67 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Después de conocer el Palmeral de Alicante en nuestra anterior excursión, tenía ganas de recorrer el mucho más famoso de Elche. La ocasión se presentó cuando quedamos en esta bella ciudad con unos amigos a comer y a dar un paseo previo para hacer hambre.

Aparcamos en la explanada del Auditorio de Elche, acercándonos desde allí al Parque Municipal del Palmeral, cercano a éste.

Elche (Elx) es la capital del Bajo Vinalopó, la segunda ciudad más poblada de la provincia de Alicante y la tercera de la Comunidad Valenciana.

Nada más entrar en el Parque, nos topamos con un curioso y emblemático edificio conocido popularmente como "el huevo", fue construido en 1946 para la exposición provincial, más tarde funcionó como museo arqueológico, llegó a albergar en 1965 el busto original de la Dama de Elche. Actualmente alberga el centro de recepción de visitantes. Mediante pantallas táctiles y una proyección audiovisual, se ofrece una completa introducción de la ciudad.

Estamos rodeados de un paraíso de palmeras, jardines y fuentes. El Palmeral de Elche es un conjunto de más de 200.000 palmeras, repartidas por todos los huertos del término municipal, tanto en la ciudad como en el campo. Desde el 30 de noviembre del año 2000, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Aunque cerca se formó un poblado íbero y después otro romano, el actual emplazamiento de Elche fue fundado por los musulmanes hacia los siglos VIII y IX, y fueron estos quienes aprovecharon las palmeras, delimitando con estas los huertos de otros cultivos y estableciendo un sistema de acequias y regadío que aún podemos ver hoy en día.

A diferencia de lo que muchas personas piensan, la palmera no es un árbol, sino una planta monocotiledónea, es decir, que tienen semillas en un único cotiledón como el tulipán, el trigo y el maíz, entre otras.

La familia posee 200 géneros con 2780 especies. En los huertos del Palmeral predomina la palmera datilera (Phoenix dactylifera), aunque también hay una presencia notable de la palmera canaria (Phoenix canariensis), sobre todo en parques y jardines.

Paseando entre las palmeras, salimos a la parte noroeste del Parque para asomarnos a contemplar el río Vinalopó desde el puente del Ferrocarril, construido en 1975 sobre otro de hierro de 1883. Llevaba muy poca agua, encajada en un estrecho canal de la rambla.

Este río nace en la Sierra de Mariola, donde tuve la ocasión de conocer sus fuentes en esta excursión. Tras recorrer 96 Km, desemboca en el mar Mediterráneo, atravesando las Salinas de Santa Pola.

Al volver a entrar en el palmeral, pasamos junto al Molí del Real, un molino harinero del siglo XVIII, aunque de probable origen islámico, convertido en uno de los elementos identificativos del Parque Municipal y de la ciudad, con el conjunto de contrafuertes y arcos de medio punto, visible en la ladera del río. Reformado en los ochenta, en él se ubica la Asociación de Bellas Artes de Elche.

Tras pasar junto a un estanque con patos y palomas, un poco más al sur, llegamos a donde está situada La Centinela, esta palmera estaba considerada como la segunda más alta del Parque, tenía 25 metros de altura y más de 200 años. Murió como  consecuencia de la gota fría de septiembre de 2019.

No lejos se encontraba la palmera del Colom, también desaparecida en el 2019 tras un temporal de lluvia y viento. Era una de las 141 palmeras consideradas singulares del término municipal de Elche.

Salimos del Parque y nos acercamos a la Plaza de Santa Isabel, donde se encuentra la Torre de la Calahorra, fortaleza de planta cuadrada, de estilo islámico-almohade construida en el siglo XII durante el periodo andalusí como torre de vigilancia dentro de su emplazamiento como parte de la muralla defensiva.

Ha sido sede de la Subdelegación de Gobierno. En la actualidad alberga exposiciones de carácter eventual.

De allí, nos acercamos a la Basílica de Santa María, que fue construida sobre la antigua mezquita de época musulmana, entre los siglos XVII y XVIII. Es un claro ejemplo del barroco español. Las obras se iniciaron en 1672, tiene tres bellas y durante la guerra civil, fue parcialmente destruida.

Su torreón alcanza una altura de 37 metros, y para llegar a la parte más alta debemos subir por una escalera de caracol desde la que se tienen unas vistas panorámicas de lujo de los palmerales y toda la ciudad.

Como dato curioso, desde esta torre se lanza, cada 13 de agosto, una gran palmera de fuegos artificiales conocida como Palmera de la Virgen, durante la Nit de l’Albà (noche de la alborada).

También, en el interior de la Basílica de Santa María, los días 14 y 15 de agosto se representa el Misteri d’Elx, Patrimonio Inmaterial de la Humamidad. Es un drama sacro-lírico que recrea la muerte, asunción y coronación de la Virgen María, ha sido representada desde el siglo XV hasta la actualidad.

Callejeando, llegamos a la Torre del Consell, actualmente la sede del Ayuntamiento, localizada en la Plaça de Baix.

Su construcción data del siglo XV. Mereció la pena cruzar la Puerta de Guardamar para ver un yacimiento arqueológico, de origen islámico, situado en la Plaça de Dalt (o de la Fruita), así como el edificio del antiguo Mercado Municipal de Elche.

Siguiendo la calle, nos asomamos de nuevo al río Vinalopó, ahora por el Puente de Canalejas, construido em 1913 con una bóveda de 50 metros de longitud. Fue el primero de España levantado con un solo arco de hormigón armado.

Desde él se tiene una bonita vista de la cercana pasarela del Mercado, al norte, y del puente de Santa Teresa, al sur. 

Retrocedimos sobre nuestros pasos y nos acercamos a la Plaza de la Glorieta, donde existe una una réplica de la Dama de Elche, y en torno a esta existen diferentes calles peatonales y numerosos comercios, bares y restaurantes, por lo que constituye un lugar histórico, de ocio y reunión.

En este mismo lugar, se encontraba el Convento de la Encarnación, el cual fue construido en el año 1516 y demolido en 1891 al quedar en estado ruinoso.

De allí, dejando atrás el Palacio de Congresos, nos acercamos al Huerto del Monjo, donde dimos un buen paseo, entre palmeras y un pequeño y bello estanque, para cruzar a otro conjunto de huertos plagados de palmeras.

En el Huerto de Pontos encontramos la Pipa Real, la más tumbada del Palmeral ilicitano y a pesar de sus cerca de 9 metros, se puede acceder fácilmente a su copa, al tener gran parte del mismo a ras del suelo. Este ejemplar creció de forma vertical, pero un día se cayó y siguió creciendo en esa posición, al tener sus raíces bien cogidas al suelo.

Unos metros más hacia el norte, en pleno corazón del Palmeral, descubrimos El Araceli, una palmera ejemplar que debe su nombre al presentar cierta similitud con el Araceli, uno de los aparatos aéreos de la representación del Misteri d’Elx, encargado de subir al cielo a la Virgen de la Asunción, patrona de la ciudad.

De allí, nos acercamos a conocer la palmera más popular en Elche, la Palmera Imperial, que se encuentra en el interior del Jardín Artístico Nacional Huerto del Cura, que es de pago. Es la reina absoluta del Palmeral y ejemplar único en su especie.

Debe su nombre a la emperatriz Elisabeth de Austria, la popular Sissí, que quedó maravillada cuando la contempló en otoño de 1894. El espectacular conjunto está formado por una palmera macho y siete hijuelos o brazos que han crecido de forma simétrica del mismo tronco.

Además de esta majestuosa palmera y otras menos singulares, podemos ver una gran variedad cactus y otras plantas, traídas de diferentes partes del mundo.

Tras la visita al Huerto del Cura, recorrimos la calle Porta de la Morera y pronto vimos, a la izquierda, el pequeño pero didáctico Museo del Palmeral, ubicado en el huerto de San Plácido.

En este museo pudimos conocer todo lo relacionado con el Palmeral de Elche y la cultura de la palmera, desde su utilidad en torno a huertos de otros cultivos hasta su aprovechamiento y explotación, bien para la recolección de dátiles o bien para la elaboración de palma blanca.

Salimos del museo y caminamos hacia el oeste, para llegar a la plaza del Centro de Congresos, inaugurado en el año 2003. Continuamos hacia la pequeña plaza del Salvador, situada en el centro histórico de Elche, por su calle peatonal, la primera en peatonalizarse en Elche llegamos a las Cuatro Esquinas, cruce de la calle Corredera con la calle Victoria.

Por aquí, junto a la muralla, pasaba la Acequia Mayor, que en el s. XVIII abastecía de agua potable a la ciudad. Continuamos hacia la cercana Plaza de las Flores y de allí a la plaza del Congreso Eucarístico, donde paramos a comer en uno de sus restaurantes.

Con renovadas fuerzas, tras el descanso, nos acercamos al Palacio de Altamira, o Alcázar de la Señoría, que es lo más parecido que tiene Elche a un castillo.

Según las investigaciones, esta fortificación fue construida en torno a una de las torres de la muralla medieval, que pasaría a ser la Torre del Homenaje.

De la muralla apenas quedan vestigios, pero sí que podemos visitar el interior del Palacio de Altamira y gran parte de su paseo de ronda y sus torres, desde donde se obtiene una perfecta panorámica del Palmeral de Elche.

El palacio como tal, y residencia del primer señor de Elche, Gutierre de Cárdenas, fue construido a finales del siglo XV, aunque se cree que se levantó sobre una fortaleza anterior datada entre los siglos XII y XIII.

En el siglo XX, la Torre del Homenaje fue utilizada como prisión, ahora forma parte del Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE).

Bordeamos el museo y salimos de nuevo al Parque del Palmeral, que recorrimos al inicio de la ruta, para, una vez atravesado, llegar al aparcamiento donde habíamos dejado los coches, dando así por finalizada esta bonita ruta urbana en la que, aparte de conocer sus edificios históricos, hemos disfrutado del Palmeral de Elche y su entorno.

Por todo ello, a esta bonita y relajante excursión la califico con 4 estrellas.
Paco Nieto