lunes, 5 de diciembre de 2022

Excursión X376: Chorrera de San Mamés y Navarredonda

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Navarredonda y San Mamés. Madrid
Final: Navarredonda y San Mamés. Madrid
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 9,9 Km
Desnivel [+]: 412 m
Desnivel [--]: 412 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta





























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Las predicciones meteorológicas para este lunes de macro puente no eran nada halagüeñas para toda la Comunidad de Madrid, pero por lo que pudimos analizar, sí eran algo más benévolas para la zona norte de la A1. Entrados en pleno otoño, es el tiempo que toca en esta estación y a Dios gracias, después de los calurosos meses que hemos sufrido este año y la falta de agua de la que adolecen arroyos, campos y embalses.

Con previsión de poca lluvia para esa zona, decidimos acercarnos este lunes a ver cómo estaba la chorrera de San Mamés, algunos más expectantes después de ver hace quince días, pletóricos de agua, los dos chorros de la Granja en la vertiente segoviana de los montes carpetanos, fruto de la fusión de la poca nieve caídas en sus cumbres en las semanas anteriores.

Una vez más, quedamos para economizar vehículos en el helipuerto de Venturada, para luego tomar dirección norte por la A1, y desviarnos posteriormente pasado el pueblo de Pedrezuela hacia el siempre espectacular valle de Lozoya.

Adentrados en el mismo, y una vez pasado el viaducto del antiguo tren Burgos – Madrid, tomamos el desvío hacia los coquetos pueblos de Gargantilla, Navarredonda y San Mamés, pertenecientes a la mancomunidad del valle de Lozoya.

Estas dos últimas localidades, situadas al abrigo del cerro de la Cruz y de la cuerda de los Reajos, forman un único municipio, aunque tienen dos núcleos de población separados por un par de kilómetros. Si tomáramos esos dos por separado, entrarían dentro del listado de las 5 o 6 poblaciones con menos habitantes de la comunidad de Madrid, Quizás por ello tengo especial querencia y estima por ellas.

Dentro de su término municipal se encuentra una de las chorreras mas espectaculares que se pueden encontrar en los alrededores de Madrid. Con sus 30 metros de altura es una de las más altas de la Comunidad de Madrid. En este enlace he recopilado las cascadas, chorro y chorreras más próximas a Madrid.

Llegamos a San Mamés, para dejar el coche en el aparcamiento público que hoy se encuentra vacío, cerca de la taberna el Chato, que a estas horas todavía está cerrada. Lugar muy recomendable para finalizar una ruta.

Vamos a dirigirnos primeramente hacia la quesería de San Mamés, famosa por sus estupendos quesos de cabra. El camino más habitual para llegar a ella es tomar la calleja de Tres Iglesias, que sale enfrente de la iglesia de San Mamés, junto a la carretera que va en dirección a Villavieja de Lozoya.

Pero nosotros hoy vamos a tomar otra alternativa. Salimos del aparcamiento y giramos a la derecha por la calle del río, atravesamos el arroyo del Chorro y luego giramos a la izquierda para ir a buscar la calleja de la Fuente.

La calle se convierte más adelante en pista cuando sale del pueblo, y en unos pocos minutos gira a la derecha y se junta con el camino de las Tres Iglesias, ya a la altura de la quesería.

Paramos un momento en este punto, y nos quedamos mirando un cartel que advierte sobre la presencia de lobos. En ese tiempo aparece el propietario de la quesería (Javier Colmenarejo). Le preguntamos por los encuentros con lobos en esta zona y concretamente sobre un video que hace años me pasaron sobre el ataque de unos lobos a varios terneros, en la aparte alta de la zona de los Reajos.

Nos comenta que ese ganado no era suyo, y que ese video lo grabo un vecino al que pertenecían las mismas. Sin embargo, nos comentaba que el ha sufrido varios ataques a sus cabras y que concretamente en el año 2015 perdió 80 de ellas por el ataque de lobos, en una zona que nos señala, no muy lejos de la quesería.

Nos relata la odisea que tuvo que realizar para poder cobrar un precio razonable por cada uno de los animales, muy lejos del precio que fue tasado por la consejería de la CAM, y que tuvo que llegar incluso a Bruselas. Y cómo esa sentencia obligó a la Comunidad de Madrid a aumentar la cuantía de las indemnizaciones que estaba aplicando hasta ese momento. Dentro de esas indemnizaciones se debe de tener en cuenta no solo las reses muertas, sino también los daños colaterales que se producen en el resto del rebaño superviviente dado que, por el estrés sufrido durante el ataque, dejan de producir leche, e incluso quedan imposibilitadas para poder criar.

Aquí dejo este enlace y este otro con más información sobre esta noticia, que tuvo bastante eco en prensa.

También hablamos sobre sus quesos y nos comentó que sus quesos de cabra se han llevado varios premios a nivel nacional.

Tras unos minutos de charla, nos despedimos de él y proseguimos nuestro camino hacia la cascada, por la cañada de los Rendales. Unos cuantos metros más adelante, la pista se desdobla, descartando el ramal que sale a nuestra derecha hacia la zona conocida como el Quiñón del Trigo.

La pista va ganando altura poco a poco, todavía por zona despejada y avanzamos hacia la niebla que cae desde los Montes Carpetanos, a la vez que va apareciendo un pequeño chirimiri muy suave.

Cerca ya de la Casa del Leñador, la niebla nos va dejando entrever a ratos el tramo vertical de la cascada de San Mamés, que como era de esperar, hoy trae bastante agua. A nuestra izquierda y al otro lado del arroyo del chorro, vemos el camino de Navarredonda por el que vamos a regresar luego.

A la altura de esta construcción forestal abandonada, sorteamos la barrera que impide el acceso de vehículos y entramos ya al abrigo del bosque de pinos, que hoy se agradece, aunque no tanto como cuando aprieta el sol.

Continuamos adentrándonos en el pinar. Un poco mas adelante dejamos a nuestra derecha la pista que sigue ascendiendo hacia la parte alta de la ladera (uno de sus ramales, cruzara en la zona alta del arroyo del chorro). En este punto hay un mojón que marca los límites del Parque Nacional. Unos metros más allá nos encontramos con un pilón con caño, hoy sin agua.

La pista poco a poco se transforma en una senda, a nuestra izquierda desciende hacia el arroyo el camino que luego cogeremos para volver. Seguimos de frente, y pasamos por una zona donde se han producido unos pequeños desprendimientos, y al poco alcanzamos el puentecillo metálico que salva el arroyo de la Mata de la Ladera.

Aquí el sendero gira hacia la izquierda, y comienza a encaramarse ladera arriba por un tramo inclinado, aunque bien acondicionado con traviesas de madera y un pequeño cable protector que hace más sencilla la progresión por las rocas que hoy se encuentran mojadas.

Mas adelante y próximos a la base de la cascada, la senda se hace más tendida, y llegamos al primer mirador de la cascada. Al igual que el resto de los miradores que nos encontraremos, están protegidos desde hace unos cuantos años por una pequeña valla con cable de acero, para evitar accidentes (desgraciadamente los ha habido y alguno incluso mortal).

Aprovechamos para inmortalizar la cascada y realizar algunas fotos de grupo, tras lo cual proseguimos hasta la base de la cascada. Antes de llegar a ella, sale hacia la derecha el sendero que trepa paralelo a la cascada hacia el mirador que hay en la parte alta de la misma y luego prosigue paralelo al arroyo del Chorro.

El primer tramo de tierra es bastante inclinado, además hoy está muy resbaladizo y que junto con la niebla más cerrada cuanto más arriba, nos hace desistir de subir por el mismo.

Nos dirigimos a la base de la cascada, y nos deleitamos con las vistas de la misma, realizando una amplía sesión de fotos, aprovechando que hoy no hay nadie en esta (al contrario que la última vez que estuve por aquí con más de 200 personas haciendo cola para hacerse la foto con la chorrera de fondo), y dado que en la parte baja de la cascada todavía la niebla es benévola con nosotros y nos deja sacar buenas imágenes de la chorrera, que hoy luce impresionante.

Terminada la sesión de fotos, volvemos sobre nuestros pasos, y al alcanzar de nuevo el puentecillo.

Al poco, Flor se percata que ha perdido uno de sus guantes, sin embargo, yo veo que los tiene en las manos, pero resulta que llevaba dos pares. Pues nada, en solidaridad con ella todos damos la media vuelta de nuevo y otra vez sendero para arriba hasta la base de la cascada.

Una vez recuperado el guante rebelde, volvemos a bajar por el sendero, hasta alcanzar el poste que nos indica a la derecha el ramal que se dirige hacia Navarredonda. El sendero baja por el pinar en paralelo a un muro de piedra que hoy aparece cubierto de musgo, realzando la belleza de este lugar.

Tras un giro a la derecha encaramos el ultimo tramo de bajada para cruzar por un puente de piedras el arroyo del Chorro. Al otro lado nos toca subir un pequeño tramo inclinado también acondicionado con pequeñas traviesas de madera que hace más fácil la subida.

A este tramo sigue otro en horizontal, en el que pasamos al lado de una enorme roca cubierta de musgo a la que realizamos varias fotos. El sendero torna en ligero descenso en busca de la linde del pinar, para una vez traspasado el muro de piedra que rodea el mismo y que está protegido por una valla de madera que impide el acceso del ganado al mismo, entrar en una enorme pradera herbosa donde pastaban varias vacas.

A partir de aquí ya el sendero está marcado con pequeños carteles amarillos que nos acompañaron sin pérdida posible, hasta el pueblo de Navarredonda.

El sendero comienza a ascender por la derecha de la pradera entre alguna que otra zarza, para alcanzar otra pradera en la parte más alta. En este punto, el camino torna a la derecha y atraviesa una pequeña puerta de madera. Viendo el mapa del GPS nosotros decidimos seguir recto para intentar coger una pista más adelante que nos acortaría la ruta de vuelta.

Vamos dejando a nuestra derecha un muro de piedra y vamos buscando un camino que aparece un poco más adelante a la derecha de este. Llegamos a la altura donde el GPS indica que sale el mismo, pero se adentra en una finca vallada con muro de piedra y una valla metálica en su parte superior. Como nos surge la duda si podremos o no salir por el otro extremo de la finca, decidimos no acceder a la misma y seguir en paralelo esta valla, para ver si el algún momento podemos rodearla y bajar directamente hacia San Mamés. Tras pasar varios muros de piedra, y ver que la valla que venimos siguiendo no tiene visos de terminar, desistimos de nuestro empeño, y retomamos un poco más arriba, el camino natural hacia Navarredonda ya casi a la altura del depósito de agua de esta localidad.

Entramos en las calles del pueblo, pasamos junto a la iglesia de San Miguel Arcángel reconstruida tras la guerra civil, con su espadaña de tres campanas, perfectamente alineadas.

Este es uno de los pocos pueblos de la Comunidad de Madrid que no tiene tiendas, y que el pan todavía lo trae el repartidor en su furgoneta todos los días. Otros repartidores como el frutero, también se acerca al pueblo un par de días a la semana. Quizás por eso, por lo menos para la gente de fuera, conserva su encanto.

Atravesamos la plaza del ayuntamiento y bajamos por las escaleras para tomar la carretera que une este núcleo con San Mamés.

En el paseo por la carretera, nos llama la atención dentro de una finca un pequeño arbusto con flores rosáceas. Nos indica Juan que se trata de un Bonetero, y lo que vemos no son flores, si no los frutos de éste con forma de cápsula que componen cuatro gajos. El fruto es tóxico y se usaba como insecticida. Realizamos varias fotos desde varios planos y proseguimos camino, para poco más adelante, entrar en la población de San Mamés.

La lluvia nos ha respetado toda la ruta y solo nos ha acompañado un pequeño chirimiri que tampoco nos ha importunado mucho.

Para finalizar la ruta nos dirigimos hacia Gargantilla para degustar unas tapas en la antigua casa Pedro.

A la excursión le otorgo 4,5 estrellas, por la compañía, lo espectacular de las chorreras, porque la lluvia nos respeto y sobre todo por la comida y la sobremesa en buena compañía.
Carlos Revilla

sábado, 3 de diciembre de 2022

Excursión X375: Pou Clar y Barranco dels Tarongers desde Bocairent

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Bocairent
Final: Bocairent
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 14,3 Km
Desnivel [+]: 528 m
Desnivel [--]: 528 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Nos desplazamos hasta la hermosa localidad de Bocairent para realizar una de esas rutas que combinan a la perfección patrimonio histórico, naturaleza y paisajes sorprendentes. Aparcamos junto al mercado municipal y, antes de iniciar la marcha, nos dirigimos al Arco del Agua y la plaza de Ayuntamiento para acercamos a contemplar la iglesia parroquial, cuya silueta domina el entramado medieval de este precioso pueblo situado en el extremo sur de la provincia de Valencia, en la comarca del Valle de Albaida.

Regresamos después a la plaza del Ayuntamiento y comenzamos a caminar por las estrechas calles hacia el este, continuando por un camino hacia el norte, hasta alcanzar el puente del Santo Cristo, que salva el profundo barranco del Infierno. Nada más cruzarlo encontramos una de las curiosidades más simpáticas del recorrido: la Pedra de l'Esgoladora, una gran roca de superficie pulida y muy resbaladiza que, según la tradición popular, era utilizada por los niños del pueblo como un improvisado tobogán natural.

Desde allí iniciamos la subida por el antiguo Vía Crucis que conduce al Calvario. con casetas de "estaciones" en mucho de los ángulos del camino, enmarcado por algún ciprés, la magnífica roca de la zona y arbustos. La pendiente es exigente, pero pronto alcanzamos el Oratorio de Nuestra Señora de la Soledad, que nos dio un respiro antes de llegar a la ermita del Santo Cristo, un conjunto construido en el siglo XVI formado por la iglesia gótica con su campanario adosado, la antigua casa del capellán y el convento.

Frente a la ermita, se puede distinguir un magnífico panorama que cubre los montes de Alfafara, la loma del poblado ibérico de Mariola con la cueva Bolumini en una de las paredes, las de Santa Bárbara, “els Teulars”, de San Jaime y la sierra en dirección a Banyeres. La vista del pueblo es espectacular, detrás de la cruz, hay un pequeño portón en el muro con la mejor vista del Barranc de la Fos.

Nos llamaron especialmente la atención el reloj de sol pintado en una de sus fachadas y el pantocrátor labrado en piedra que decora el edificio.

Muy cerca contemplamos también el antiguo cementerio de Bocairent, situado en un lugar de gran tranquilidad, hoy día está abandonado y en penoso estado.

Continuamos la marcha hasta llegar al monumento que recuerda a los caídos en la batalla de Camorra, librada el 20 de diciembre de 1873 durante la Tercera Guerra Carlista.

Aquel enfrentamiento supuso uno de los últimos episodios de la lucha entre carlistas e isabelinos en estas tierras valencianas. 

Aunque los carlistas eran algo superiores en número, carecían del mejor armamento, lo que afectó el desarrollo de la batalla, que acabaron perdiendo dos días después.

En una placa de la base de cruz se grabó la siguiente inscripción: "Sesenta y dos víctimas, de sus ideales unos, de la disciplina otros, yacen aquí. ¡Honor y gloria a los que murieron en el cumplimiento del deber el día 22 de diciembre de 1873!

Pocos metros después visitamos otro rincón cargado de historia y espiritualidad: la cueva de la Beata Piedad de la Cruz. En esta pequeña cavidad acudía a rezar la religiosa nacida en Bocairent, fundadora de la Congregación de las Hermanas Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús. En su interior se conserva una imagen de la Virgen y una placa de mármol que recuerda a quien fue beatificada por el papa Juan Pablo II

En la placa reza: La inclinación religiosa de la pequeña Tomasa se hizo patente desde su niñez. El día de su primera comunión afirmaba que «sentía una llamada a la vida religiosa». Estos sentimientos, que encontraron la oposición de su padre, se hacen más fuertes durante su adolescencia, en la que la oración, el sacrificio y la fuerza de voluntad conforman su propósito. El choque con su progenitor se salda finalmente a favor de Tomasa, tras un episodio en el que pasa oculta tres días orando en una de las cuevas de Bocairente.

La ruta continuó bajando a un seco arroyo y subiendo hasta el Alt del Colomer. Posteriormente descendimos hacia el Pla del Colomer, atravesando un paisaje completamente diferente.

El terreno, árido y pedregoso, con escasa vegetación, transmitía una sensación de soledad que contrastaba con el resto del recorrido.

Poco después , tras varios desvíos a la derecha, llegamos a uno de los grandes objetivos del día: el paraje del Pou Clar. Para alcanzarlo cruzamos un puente sobre el río Clariano y descendimos unas escaleras, desde ese momento, la naturaleza nos regaló uno de los rincones más bellos del interior valenciano. El agua, increíblemente transparente, ha ido modelando la roca caliza durante miles de años hasta formar una sucesión de pozas y pequeñas cascadas de extraordinaria belleza.

Fuimos descubriendo una tras otra las diferentes pozas: el Pou dels Esclaus, el propio Pou Clar, que da nombre al paraje, el Pou Gelat, donde el agua brota directamente de la roca, el Pou de la Reixa, el profundo Pou Fosc y, finalmente, el Pou dels Cavalls, resguardado bajo la sombra de grandes árboles. En verano se puede disfrutar de un refrescante baño, aunque durante julio y agosto hay que reservar en esta web.

Permanecimos allí un buen rato deleitándonos con el espectacular paisaje, haciendo fotografías y compartiendo un merecido aperitivo antes de emprender el camino de regreso por el mismo sendero.

En este vídeo se puede contemplar este espectacular entorno a vista de dron.

De nuevo en la carretera CV-81 caminamos unos metros hasta abandonarla por una pista que sale a la derecha y se adentra en el Barranc dels Tarongers, probablemente el tramo más sorprendente de toda la jornada. Este barranco constituye un auténtico museo al aire libre del aprovechamiento tradicional del agua. A lo largo del recorrido fuimos encontrando antiguos molinos harineros y fábricas que durante siglos aprovecharon la fuerza del río Clariano.

Pasamos junto a una fuente donde iniciamos una sucesión de molinos a la vera del río: Molí de Patiràs, el Molí de Lluna, la Fábrica Beneyto, el Molí de Pepe y Juan y el Molino de Piedra o el Primero, testimonios de un importante pasado industrial hoy integrado en un entorno natural de enorme belleza.

El sendero discurre entre paredes rocosas, abundante vegetación y numerosas cuevas abiertas en la montaña. En algunos puntos fue necesario tallar directamente la roca para permitir el paso de los caminantes.

El lugar más espectacular es la Tanca del Bou, donde escalones y pasadizos excavados en la piedra permiten avanzar por un estrecho corredor de gran belleza.

Tras superar este tramo alcanzamos la ermita de San Antonio Abad, patrón de los animales, desde donde ya iniciamos el regreso hacia Bocairent. Es del siglo XV, en un principio llamada de San Antonio y Santa Ana, tiene una portada preciosa lateral de estilo gótico primitivo, sobre la cual hay un retablo de azulejos con la imagen del santo y un escudo de piedra. En la parte de la pared exterior situada junto a la casa del ermitaño se halló un pantocrátor románico de piedra, del que se muestra una reproducción.

Entramos en la población por la Cruz Blanca, pasamos junto al antiguo lavadero de Ferris, magnífico ejemplo de la arquitectura popular ligada a la vida cotidiana de otros tiempos, el agua surge de una fuente de un solo caño, de agua cristalina y también tiene una balsa.

El entorno es muy bonito y mereció unas cuantas fotos.

Cruzamos el puente de Darrere la Vila, que salva el río Clariano a considerable altura ofreciendo una bonita panorámica del valle y del pueblo.

Poco después dejamos a un lado la entrada de la Cova del Colomer y el inicio del sendero que conduce a las famosas Covetes dels Moros, continuamos rodeando el casco histórico hasta regresar a la plaza del Ayuntamiento y, finalmente, al mercado donde habíamos dejado los vehículos.

Terminamos la jornada comiendo en el bar Solbes, con la satisfacción de haber recorrido una de las rutas más completas del interior valenciano. Bocairent nos conquistó por el encanto de sus calles medievales, por la riqueza de su patrimonio histórico y religioso, por la espectacularidad de las aguas cristalinas del Pou Clar y por la extraordinaria belleza del Barranc dels Tarongers, donde naturaleza, historia e ingeniería tradicional se unen para ofrecer un recorrido difícil de olvidar.

Fue, sin duda, una excursión muy variada y plenamente recomendable para cualquier amante del senderismo y del patrimonio y a la que le otorgo 5 estrellas.
Paco Nieto

viernes, 25 de noviembre de 2022

Excursión X374: Montgó por la Cruz de Denia y el Barranco de la Hiedra

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Jesús Pobre. Denia
Final: Jesús Pobre. Denia
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 15 Km
Desnivel [+]: 1170 m
Desnivel [--]: 1170 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
El Mongó es un majestuoso macizo que se alza a 753 metros de altura frente a la costa, a medio camino entre las localidades de Denia y Jávea.

En el año 1987 fue declarado Parque Natural. Actualmente cuenta con 2.117 hectáreas de área protegida llenas de historia y naturaleza.

Esta formación rocosa formada por materiales calizos, pertenece al Sistema Bético, cuyas cordilleras mueren en el mar con el Montgó y reaparecen en las Islas Baleares.

Esta cercanía al mar causa un descenso bastante escarpado que produce un importante impacto visual omnipresente en la zona. A mi me recuerda a un perro recostado.

De las tres rutas que llevan a la cima del Montgó, ésta es la de mayor duración, tiene alrededor de 3 horas 45 minutos; la que sale desde el Camino de la Colonia, unas 3 horas y la ruta desde el Campo de Tiro de Denia a la cima tiene una duración aproximada de 1 hora 45 minutos.

Aparcamos en una pequeña explanada cercana a un desvío de la carretera CV-735, que une Denia con Jávea, a medio camino entre Jesús Pobre y la urbanización Los Lagos.

Iniciamos la ruta ascendiendo por una pequeña calle que nos lleva al camino Mitjans, una pista empedrada que pasa al lado de un depósito de agua contra incendios. Aquí la pista gira a la izquierda y un poco antes de llegar al Barranco del Regatxo, se transforma en una pista forestal muy erosionada donde la pendiente empieza a aumentar, convirtiéndose en una estrecha senda de montaña.

Tras una cerrada curva a la derecha llegamos a la sorprendente Cova Ampla o Cueva del Águila, una compleja oquedad con varios niveles y múltiples entradas, no muy profunda, pero con galerías de dificil acceso, que aún se sigue utilizando como refugio ocasional.

Aquí se encontraron las primeras pruebas arqueológicas de pobladores en el Montgó.

Son del Paleolítico Superior, es decir, de hace 30.000 años. También se han hallado restos del Eneolítico correspondientes a unos 2.500 años, y otros más recientes datados en la Edad de Bronce.

Hay que tener en cuenta que Denia fue también municipium romano allá por el siglo I bajo la denominación de Dianium.

Las vistas desde la cueva son impresionantes, las fotos que hicimos así lo demuestran. Continuamos en dirección este, hasta alcanzar la plana superior, con estupendas vistas al mar, de Denia, el golfo de Valencia y toda la comarca. 

Bajamos hacia un collado para enseguida volver a subir y rodear la Peña del Águila (Penya de l'Àguila). Disfrutando de las vistas, al poco llegamos al desvío a la Cueva del Agua. Para llegar a ella, bajamos hacia el Racó del Ull de Bou, para luego ascender hasta alcanzar la cueva, situada a 1,7 km.

Su nombre le viene porque fue utilizada por los romanos para abastecer de agua a sus tropas. Siglos más tarde serían los árabes de la Taifa de Denia los que aprovecharían este manantial, llegando incluso a construir una especie de presa y acequias para distribuir el agua.

Tiene dos estancias y un pequeño estanque al fondo. En la entrada hay una inscripción romana que data del 238 dC, desgraciadamente muy maltratada.

Tras la visita a la singular cueva, deshicimos el camino, ahora de subida, y conectamos de nuevo con el sendero que se dirige a la cumbre siguiendo la cuerda.

Cruzamos el Barranco de la Hiedra, en su parte más alta, casi en su nacimiento. Un pino solitario parece reclamar ser el rey de tanta naturaleza.

Continuamos el ascenso, con el Tossal de les Mentires a nuestra derecha, pasamos por un collado y al llegar al desvío a la Cruz de Denia, marcado por una flecha y puntos rojos en las rocas, lo seguimos.

A menos de 300 metros, alcanzamos la parte alta y llegamos a la Cruz, situada a 695 metros de altura. todo un símbolo para los dianenses, visible desde la ciudad.

La cruz actual lleva en la cima desde 1999, cuando un helicóptero la alzó hasta allí. Pero antes de esta, existe constancia de varias cruces, la anterior era de 1951 y hubo otra de 1895 en el mismo emplazamiento.

En la parte baja de la cruz hay una caja de madera que contiene un libro donde dejamos constancia de nuestro paso.

Estamos en un privilegiado mirador ideal para disfrutar de las vistas del mar Mediterráneo y el bonito paisaje del norte de la provincia de Alicante.

En lugar de bajar y retomar el sendero para después volver a subirlo para la cima del Montgó, optamos por recorrer toda la cresta, por un terreno abrupto de roca calcárea afilada, lapiaz. Las vistas compensan el esfuerzo.

Finalmente alcanzamos la cima del Montgó, situada a 752 metros de altura, producto del choque entre las placas continentales africana y europea.

Desde la cima tenemos una vista espectacular de la comarca de la Marina Alta, del cabo de San Antonio, al este, y de las poblaciones costeras de Denia y Jávea. También se ve el Peñón de Ifach, Bérnia, el Puig Campana o la sierra de Aitana. Los días claros, como hoy, se puede ver la isla de Ibiza hacia el este.

Tras tomar los bocadillos, iniciamos el regreso, esta vez no por la cresta, sino por el sendero que dejamos para subir a la Cruz, menos abrupto.

Tras descender por un tramo ya utilizado en la subida, nos desviamos a la izquierda para continuar el descenso por el bonito Barranco de la Hiedra (Barranc de l'Hedra), un estrecho y en algunos puntos bastante empinado barranco que sigue un curso sorprendente entre el Tossal de les Mentores y la Penya de l'Àguila.

En esa zona vimos unas grandes águilas planeando sobre nuestras cabezas. Las vistas en ese lugar son bellísimas.

Por la ladera de El Campanar, que nos queda a la izquierda, descendimos, siguiendo el curso del Barranco de la Hiedra, en el que como era de esperar, la hiedra es muy abundante.

El sendero se vuelve más cómodo, las piedras están más erosionadas y nos permite acelerar el ritmo. La luz del atardecer hace que loa cortados parezcan montañas de oro. 

La senda conecta con el camino pavimentado del Mitjans, que enseguida nos lleva hasta los coches, dando así por terminada esta bonita y exigente ruta llena de alicientes, a la que otorgo 5 estrellas.
Paco Nieto