sábado, 24 de enero de 2026

Excursión X552: Circular del Monte Ponoig desde el Helipuerto de Polop

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Helipuerto de Polop
Final: Helipuerto de Polop
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,8 Km
Desnivel [+]: 678 m
Desnivel [--]: 678 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 18

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
La ruta comenzó en el helipuerto de Polop, a los pies del imponente Monte Ponoig, donde nos reunimos dieciséis senderistas, a la espera de que dos compañeros más, algo rezagados, se incorporaran más adelante. Tras los saludos y los preparativos iniciales, iniciamos la marcha siguiendo las marcas del PR-CV 17, que enseguida nos introdujo en un agradable bosque de pinos.

Poco después cruzamos el Barranco de la Canal y, en un claro entre los árboles, el paisaje se abrió ante nosotros ofreciendo unas magníficas vistas de la Sierra de Bernia y del Peñón de Ifach, que se adentraba en el Mediterráneo como un auténtico espolón rocoso.

Un lugar ideal para detenerse unos minutos y disfrutar del entorno mientras las cámaras inmortalizaban el momento.

El sendero nos llevó junto a una casa en ruinas, que aún conservaba en su parte posterior una curiosa cueva excavada en la roca, vestigio de antiguos usos y refugios.

Continuando entre pinares alcanzamos el Barranco de Gulapdar, una profunda hondonada que dio paso a una pista forestal por la que comenzamos a remontar, avanzando paralelos al barranco.

En este tramo pasamos por una conocida zona de escalada, el Castellet, donde algunos escaladores progresaban por la pared ayudados por cuerdas, añadiendo un toque de espectacularidad al paisaje. Poco después alcanzamos el mirador del Castellet, situado a las faldas de este mítico pico. Allí se nos unieron por fin los dos compañeros rezagados, completando el grupo. Las vistas eran impresionantes, de las que quitan el hipo, y aprovechamos el lugar para tomar el tentempié. Unos ciclistas que pasaban por allí tuvieron la amabilidad de hacernos la foto de grupo.

Retomamos la marcha por la pista, superando sus revueltas, y pasamos junto a la Mas del Pi y, más adelante, la Casa de Dios, ambas abandonadas y con claros signos de ruina, integradas ya en el paisaje como silenciosos testigos del pasado.

A partir de este punto dejamos la comodidad de la pista y tomamos un sendero más estrecho, que en constante ascenso nos condujo hasta el Collado de la Cueva Moscarda.

A escasos metros se encuentra la cueva que le da nombre, a la que nos acercamos por curiosidad; no es una gran cavidad, sino más bien un abrigo rocoso, sencillo pero bien situado.

Continuamos ascendiendo hasta alcanzar el Collado del Llamp, el punto de mayor altitud de la ruta, situado a 977 metros, desde donde las vistas eran sencillamente maravillosas, destacando en el horizonte los inconfundibles edificios de Benidorm recortados frente al mar y hacia el lado opuesto, Aitana, el techo de Alicante.

Esta fue la parte donde el anunciado viento tuvo más impacto, al no estar resguardados por la pared que representa el Monte Ponoig.

Tuvimos que abrigarnos bien para no quedarnos helados. A pocos metros del collado, habíamos pasado por el desvío a la cima del Ponoig (1.181m), siguiendo el PR-CV 13.1 y a tan solo 1,8 Km de aquí. Lo dejamos para un mejor día, el fuerte viento lo hacía peligroso.

Iniciamos un descenso ligero y muy entretenido, atravesando zonas de roquedo y un par de pedreras, para afrontar después un último tramo de ligero ascenso hasta alcanzar el collado del Cigarri, situado algo por debajo del anterior.

Desde este balcón natural, con impresionantes panorámicas hacia el Puig Campana y la costa de Benidorm, hicimos una parada para disfrutar tranquilamente de los bocadillos mientras nos sorprendía lo verde que estaba todo.

Tras el merecido descanso emprendimos el empinado descenso final, caminando entre carrascas y pinos por el Barranco de la Canal, cerrando así una ruta variada y muy completa, hasta regresar al helipuerto de Polop, donde nos esperaban los coches.

Una jornada redonda, con buenos paisajes, historia, ambiente montañero y, sobre todo, muy buena compañía, solo empañada por una caída, pero sin mayores consecuencias. Le otorgo 4,5 estrellas.
Paco Nieto

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