sábado, 19 de octubre de 2024

Excursión X495: Santuario de la Virgen de la Esperanza y bosque de ribera de Cañaverosa

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Calasparra
Final: Calasparra
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,7 Km
Desnivel [+]: 214 m
Desnivel [--]: 214 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 13

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
El día lucia esplendido y con esa suerte nos pusimos en marcha encaminados a visitar el primer punto de la ruta: el Yacimiento Geológico del Cabezo Negro, uno de los lugares de interés geológico de relevancia internacional de la Región de Murcia, situado a las afueras de Calasparra.

Su valor deriva de la rareza de sus rocas en nuestro planeta, las lamproitas (rocas ultrapotásicas). Se trata de un pequeño cono volcánico achatado con unos 400 m de largo y unos 225 m de ancho, y con un cráter de 80 m de diámetro.

Siguiendo con la ruta, llegamos hasta el Mirador de las Lomas, donde pudimos contemplar un bello paisaje de campos de arroz regados por el serpenteante río Segura.

Desde allí y por un sendero de descenso pronunciado, llegamos al valle donde nos esperaba el Santuario de la Virgen de la Esperanza, (Patrona de Calasparra), un complejo de edificios que alberga: una ermita, un museo y el camarín con la Virgen. El Santuario es uno de los más visitados de España y se construyó sobre una antigua cueva donde se resguardaban los pastores y ganado.

Dentro hay un nacimiento de agua que permite oír su rumor constante manando. La estructura, está perfectamente integrada en la piedra de la montaña. Cuenta la leyenda que un pastor que guardaba su ganado en estas cuevas, excavadas por las aguas del río, encontró la imagen “La Pequeñica”, seguramente olvidada por algún caballero cristiano.

El pastor comunicó su valioso hallazgo a las autoridades eclesiásticas y civiles de Calasparra, que con los habitantes del pueblo vinieron alborozadas y quisieron llevarse la imagen para ser venerada en el pueblo pero la Virgen se hizo tan pesada para su tamaño, que todos comprendieron que era aquí, en la cueva, donde deseaba ser venerada, y decidieron, por tanto, acondicionarla.

Tras la visita al santuario, realizamos parada para reponer fuerzas en un rincón junto al rio y de allí encaminamos nuestros pasos por una senda paralela al cauce del río que se adentraba en un bosque de ribera de cañaveral, dirigiéndonos hacia la confluencia de los ríos Moratalla y Segura, fue todo un festival para los sentidos, pues nos deleitamos con el rumor del agua, el trinar de los pájaros, los verdes chopos, álamos, cañaverales, las lianas… dándonos la sensación de estar en un espacio encantado.

Se trata de la Reserva Natural de Cañaverosa, Espacio Natural Protegido de la Región de Murcia, con gran importancia debido a que en su interior alberga especies de fauna amenazadas como la nutria o el galápago leproso.

La diversidad de especies de flora y fauna, junto con las actividades tradicionales del entorno, como el cultivo del arroz de Calasparra, convierten a este lugar en un ejemplo de desarrollo sostenible.

Abandonamos el bosque por una senda que nos llevó hasta el Mirador del Campillo donde de nuevo recreamos la vista. Visitado el mirador volvimos sobre nuestros pasos para retomar el sendero que nos llevaría hasta Calasparra, municipio de partida.

Una vez en Calasparra, nos dirigimos al restaurante La Plaza, donde habíamos reservado mesa, y cuál fue nuestra sorpresa, al descubrir que se trataba de una pequeña iglesia transformada en restaurante. A modo de curiosidad, en el atril estaba la carta de platos y el altar ahora era la barra.

Por lo bonito del recorrido califico con 4,5 sobre 5 a esta estupenda ruta.
Kika Silvestre

sábado, 12 de octubre de 2024

Excursión X493: Valle de Ricote y Presa de Ojós

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Ojós
Final: Ojós
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,5 Km
Desnivel [+]: 504 m
Desnivel [--]: 504 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 18

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Con un clima espléndido, nos desplazamos a la región de Murcia para realizar una atractiva ruta diseñada por un tramo del rio Segura que discurre entre Archena y Calasparra.

La ruta era circular y comenzamos con una fuerte pero corta subida por un camino asfaltado hasta alcanzar la Senda del Martillo, sendero largo y con una pendiente media. Llegamos a la fuente del Pino, que se encontraba seca por la larga sequía arrastrada desde el verano. Continuamos hasta alcanzar el Collado de los Llanos de la Navela y de allí a la Casa del Martillo, una construcción abandonada que se usó antaño como casa de colonias juveniles.

Desde la Casa del Martillo seguimos hasta llegar a la cima de la Sierra del Chinte, pasando por el punto ZEPAS’s de nidificación para aves rapaces, e hicimos parada para reponer fuerzas en las ruinas de un aljibe.

Retomamos la marcha siguiendo un sendero que discurría por las crestas de la Sierra del Chinté. Allí aprovechamos para realizar fotos en la conocida “tabla de surf”, una gran roca plana, que caprichosamente sobresale al abismo y donde los senderistas se fotografían subidos a ella dando la impresión que “surfean” el cielo.

Siguiendo la senda, llegamos al primer Mirador del Solvente, punto con una excelente panorámica del Valle de Ricote y de la Presa de Ojós, donde realizamos una pequeña parada para el deleite visual y las fotos de rigor.

Continuamos la marcha hasta el segundo Mirador del Solvente, esta vez con otra orientación, la cual nos permitió observar la presa en toda su extensión, de nuevo parada y fotos. Siguiendo el sendero, este nos llevo a un tercer mirador, el Mirador del Azud, más cercano a la presa.

A partir de este punto, el sendero comienza a descender y en el descenso alcanzamos el Área Recreativa La Navela, muy deteriorada y con evidentes signos de abandono por las autoridades, que no invitaba en absoluto al descanso en ella.

Recorrimos algunos metros más de sendero hasta alcanzar una carretera de servicio de la presa. A partir de ese punto abandonamos el tramo de montaña, para recorrer el valle. Siguiendo la carretera, pasamos por un túnel y seguidamente observamos las construcciones e instalaciones de la presa.

El embalse de Ojós, recibe el nombre del pueblo de Ojós cercano a él aunque se encuentra en el término municipal de Blanca. Está situado sobre el cauce del río Segura. Tiene una capacidad de 2,850 hm3, con una presa de gravedad. La finalidad del embalse es la distribución del agua para el regadío. De esta presa parte el canal principal de la margen derecha (CPMD) y el canal principal de la margen izquierda (CPMI).

Tras visitar la presa, abandonamos la carretera para adentrarnos en el Valle de Ricote por un sendero paralelo al río, que nos llevó a cruzar un puente construido al más puro estilo tibetano, con tablas de madera y cable de acero.

La construcción del puente es totalmente segura, aunque esa no era la sensación que daba a los transeúntes que lo cruzaban, pues se movía con los pasos.

Estábamos en el corazón del Valle de Ricote. Su origen se sitúa a principios del siglo VIII, con la conquista Omeya de la Península Ibérica. El periodo de dominación musulmana de este valle, entre los siglos VIII y XIII, fue muy fructífero en el aspecto cultural. 

Constituyó el punto de partida de uno de los caudillos musulmanes más importantes del siglo XIII, Ibn Hud, que tras su sublevación en el castillo de Ricote, consiguió aglutinar bajo su mandato a buena parte del territorio andalusí durante diez años.

Los moriscos fueron expulsados de este territorio en el siglo XVII, quedando algunos vestigios de su asentamiento en estas tierras, como es “El Oasis Árabe”, un espacio lleno de palmeras que atravesamos y que por un momento nos transporto a lejanas tierras orientales. Continuando el sendero, pasamos por una noria, otro testigo del legado árabe en el valle.

El recorrido seguía al río y, a la altura de la población de Ojós, atravesamos el puente colgante para cruzar a la otra vertiente del río Segura, punto de finalización de la ruta.

Sentados en un área recreativa junto al río, realizamos picnic y descanso. Con ello dimos por finalizada la ruta que puntúo con un 4 sobre 5.
Kika Silvestre

sábado, 21 de septiembre de 2024

Excursión X490: Camino Francés. Etapa 16. Frómista - Carrión de los Condes

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Frómista
Final: Carrión de los Condes
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 19,8 Km
Desnivel [+]: 89 m
Desnivel [--]: 39 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Desayunamos sin prisas en el Hotel Rural Oasibeth de Frómista, donde habíamos pasado la noche. El cielo amaneció claro y la temperatura ideal para caminar.

Salimos del hotel en dirección a la iglesia de San Martín de Tours, que la dejamos a la derecha y continuamos por la carretera P-980, que une esta localidad con la vecina de Carrión de los Condes, nuestro objetivo de hoy.

Vamos por una pista paralela a la carretera, especialmente hecha para los peregrinos, con unos mojones de piedra para evitar la entrada de coches y tractores y los riesgos de la circulación, que prácticamente no abandonamos en toda la etapa y que, para mayor comodidad, es una línea recta y completamente llana. Cruzamos por un puente elevado la A-67, precedido de un Monumento al Peregrino, y continuamos de frente.

Un poco más adelante, a la izquierda se encuentra la Ermita de San Miguel (siglo XIII), al poco de rebasar el modesto arroyo Valcabado.

Esta bonita y armoniosa ermita de una sola nave está rodeada de un acogedor arbolado de chopos en un prado, en el que hay instaladas mesas y barbacoas de piedra.

Dejamos la carretera y entramos en Población de Campos tras recorrer solo 3,7 Km desde Frómista.

Pasamos junto a una fuente, al lado de un bonito mural y llegamos al Ayuntamiento. Varios peregrinos paran a tomar café en el Bar Arrabal, que está al lado, pero nosotros continuamos por ser demasiado pronto.

Nos acercamos a ver la Iglesia de María Magdalena, patrona del pueblo. Es del siglo XIII, aunque el aspecto actual se debe en gran medida a las reformas efectuadas entre 1749 y 1753. Está situada en la parte más alta del pueblo. Es de estilo barroco y tiene tres naves. Disponía de una pintura excepcional de Ecce Homo, ahora en Museo Diocesano de Palencia. Goza de una importante pila bautismal de finales del siglo XIII.

De camino a la salida del pueblo, pasamos junto a la Ermita del Socorro, románica de transición, del siglo XII. Tiene una talla policromada del siglo XIII de la Virgen titular de la Ermita. Es el único vestigio material que se ha conservado tras casi setecientos años de dominio sanjuanista.

Sin cruzar el puente barroco sobre río Ucieza, giramos a la derecha por una variante, caminando por una pista junto al río, al amparo de vegetación y árboles de ribera, entre campos de cereal, evitando así el camino oficial más cercano a la carretera, mucho más ruidoso.

Aquí coincidimos con un peregrino sevillano que nos acompañó hasta el siguiente pueblo, Revenga de Campos, al que llegamos tras cruzar por un puente el río Ucieza, un kilómetro antes de haber llegado a Villovieco de no desviarnos.

Entramos en Revenga de Campos por una zona recreativa en la que hay un monolito en honor al guerrillero Bartolomé Amor, nacido aquí, héroe de la Guerra de la Independencia, enterrado en el cementerio del pueblo. Revenga de Campos se fundó en la décima centuria junto al río Uciega.

Al lado, se encuentra la Iglesia de San Lorenzo, es de estilo barroco, del siglo XVI, la talla del santo es del siglo XVIII.

La torre, de tres cuerpos, se levanta a los pies debajo de piedra y ladrillo. Contiene retablos de los siglo XVII y XVIII. Destaca la imagen de la Virgen del Peregrino (siglo XV).

En este pueblo también hay numerosas casas blasonadas, del siglo XVI. Una de ellas sirvió de alojamiento al emperador Carlos V. En la Plaza General del Amor se encuentra una ornamentada fuente y, desde el 2004, un Monumento al Peregrino junto a unos bancos de madera.

En la cercana cafetería Fardel de Revenga, nos tomamos un café y descansamos un momento.

Recuperamos el Camino siguiendo los letreros marcados en las calles. En el desvío de la carretera que va a Villovieco hay un crucero, junto al que nos hicimos unas fotos. De nuevo vamos por una pista de tierra paralela a la carretera P-980.

Al poco, pasamos junto al cementerio de Revenga y un poco más adelante, el pequeño arroyo de Valdeprián y enseguida el cementerio de Villarmentero. que queda al otro lado de la carretera y. a nuestra derecha, una cruz de piedra en medio de un trigal.

Tras 2,4 Km, desde Revenga, llegamos a Villarmentero de Campos. minúscula población en la que destaca la Iglesia de San Martín de Tours. Es de una nave con capilla octogonal y artesonado mudéjar del siglo XVI, su retablo es plateresco, posee un pórtico con artesonado de madera del siglo XVI, una nave y el presbiterio se cubre con un muy buen artesonado del siglo XVI.

Se cuenta que un hombre que viajaba en la antigüedad en una acémila (mulo grande) trajo a Villarmentero reliquias del santo.

Continuamos el Camino junto a la carretera, a la derecha dejamos un área de descanso, junto al arroyo de Ontazóncon. Tiene una fuente y mesas de piedra, a la que le sigue un crucero.

Un poco más adelante cruzamos casi si percibirlos, el arroyo de la Zapatera y, a pocos metros, el arroyo de Iruelas o Pesquera, seguido del arroyo de Valdepinilla.

Al llegar a una rotonda con un crucero, nos desviamos a la derecha para entrar en Villalcázar de Sirga (Villasirga). Hemos recorrido 4,3 Km desde Villarmentero.

Pasamos junto al Albergue Municipal Cruz de Malta y llegamos a la Plaza Mayor, donde se encuentra la espléndida iglesia de Santa María de Villalcázar de Sirga, con dimensiones de auténtica catedral, uno de los templos medievales más notables del Camino en Castilla y León. Sin duda para mí, una de las sorpresas de la etapa.

Este soberbio edificio de sillería, fue construido a finales del siglo XII y principios del XIII, estuvo vinculado a la Orden del Temple. Reviste un gran interés artístico, siendo los elementos más destacados el conjunto escultórico de la portada, protogótico del siglo XIII, con un altísimo pórtico de arcos apuntados, la colección de sepulcros policromados en el interior, de gran calidad artística, góticos de los siglos XIII y XIV, y el retablo mayor, gótico de los siglos XV y XVI.

La puerta tiene cinco arquivoltas agudas que muestran una serie de esculturas colocadas no de forma radial, sino en el sentido de las arquivoltas, al modo gótico. Estas figuras representan ángeles, santos, músicos, etc. Las columnas tienen morfología románica pero llevan capiteles de floresta vegetal bastante gótica. Destacan también los frisos, muy adornados y las capillas de su interior.

A Santa María, se le atribuyen varios milagros, que llegaron a ser famosos en la Edad Media. Alfonso X el Sabio refirió en sus Cantigas doce de estos milagros.

En la terraza del Bar Hostal Las Cantigas, situado enfrente de la iglesia, nos tomamos unas cervezas, a la vez que descansábamos un poco.

Al inicio de la Calle Real se encuentra el monumento a Pablo Payo, que fue el fundador del mesón  de Villalcázar y el de Los Templarios y que, tras 49 años de asistencia a los caminantes, consiguió labrarse un hueco de honor en el Camino. Su historia se inició en 1965 cuando, en una época en la que las peregrinaciones eran escasa, desde la Diputación de Palencia se intentó darle nuevos bríos y ofrecer un trato más cercano a los caminantes.

El mesonero Pablo Payo cogió el guante de la iniciativa y comenzó a atender a los peregrinos, proporcionándoles una jarra de vino, un plato de sopa de ajo y mucha charla. Fue así, y mientras el Camino comenzaba a experimentar un despegue, cómo esta iniciativa se convirtió en un modelo. fue nombrado en un congreso celebrado en los 80 “Mesonero Mayor del Camino de Santiago”.

Falleció en el año 2003. Un 
monumento levantado junto a la fachada del Mesón de los Templarios (situado frente a la iglesia de Santa María la Blanca, a la que parece mirar) recuerda a este emblema jacobeo. Se trata de una figura en bronce del mesonero, sentado en una mesa, ataviado con la capa y el sombrero de peregrino con los que siempre recibía a los visitantes. Una silla vacía a su lado invita a darle conversación. lo que él más apreciaba.

Tras las fotos de rigor, salimos por la Calle Real de nuevo al andadero paralelo a la carretera P-980, que nos ha estado guiando toda la etapa. En línea recta recorrimos los 5,8 Km que nos separan de Carrión de los Condes, nuestro objetivo de hoy y final de esta escapada.

Apenas cuatro árboles y los pequeños arroyo de la Serna y del Valle rompen la plana monotonía de los cultivos de cereales y grandes extensiones de girasol a ambos lados de la pista. Una pequeño ascenso  nos eleva hasta lo alto de una suave loma, desde donde descendemos hacia Carrión de los Condes que ya divisamos al fondo.

Dejamos la carretera justo antes de las primeras casas del pueblo, donde se encuentra la Ermita de la Piedad, enfrente un crucero y a la izquierda el Monasterio de Santa Clara

El nombre de "los Condes" se refiere a los condes Gómez Díaz, del linaje de los Banu Gómez, y su mujer Teresa Peláez, quienes refundaron y dotaron el convento benedictino de San Zoilo, el puente sobre el río Carrión y un hospital de peregrinos.

El Monasterio de Santa Clara fue fundado a mediados del siglo XIII por la reina Doña Mencía López de Haro, casada con Sancho II de Portugal, en cumplimiento del interés del papa Alejandro IV, íntimamente relacionado con la Orden de Santa Clara. Las obras se efectuaron con gran rapidez, quedando inaugurado en el año 1260. Tradicionalmente se considera que está exactamente en el centro del Camino de Santiago.

Actualmente, una parte del monasterio es albergue de peregrinos jacobeos. También tienen una hospedería para quienes desean pasar unos días de retiro. El monasterio es célebre por su interesante museo de objetos artísticos y su exposición de belenes del mundo. Las monjas elaboran dulces y pastas artesanas.

Continuamos hasta llegar a la Iglesia de Santa María del Camino, románica del siglo XII.

Como teníamos prisa por tener que regresar a Madrid, no nos paramos mucho, unas fotos en el Monumento al Peregrino y una comida rápida en el bar la Muralla fue todo lo que hicimos, dejando la visita detallada que esta villa merece para cuando volviéramos a retomar el Camino.

Por todo lo vivido y visto en esta etapa y sus seis pueblos que recorre, le otorgo 4,5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

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