lunes, 8 de noviembre de 2021

Excursión X310: Otoño en San Lorenzo de El Escorial

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: San Lorenzo de El Escorial
Final: San Lorenzo de El Escorial
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 14 Km
Desnivel [+]: 568 m
Desnivel [--]: 568 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
El entorno de La Herrería de San Lorenzo de El Escorial es visita obligada en otoño si se quiere disfrutar de los colores del otoño, y como iba a hacer un día soleado, no lo pensamos más y nos fuimos a disfrutarlo.

Iniciamos la ruta en la explanada del campo de fútbol de San Lorenzo de El Escorial, junto donde termina la tapia del Monasterio.

Descendimos por la Calleja Larga, que va a dar al Albergue de Santa María del Buen Aire, y antes de llegar a su entrada, señalizada por un par de enormes hitos, nos desviamos a la derecha para acercarnos a ver una capilla, que suponemos se utilizará en alguna romería. Enlazamos con una senda que en dirección suroeste se dirige a la Silla de Felipe II rodeando el mencionado albergue, pero antes de llegar a la carretera M-505, nos desviamos a la derecha para conocer la Fuente de los Capones, de la que no manaba ni una gota de agua.

Continuamos por el Camino Silla de Felipe II, coincidente con el GR-10, bajo un bosque de robles que nos ofrece sus mejores colores de ocre y amarillo, que el suelo intenta acaparar. Poco antes de llegar a la carretera, cruzamos el arroyo del Batán y pasada ésta, el arroyo de Carbonell, que se une al anterior pocos metros más abajo. Un cruceiro nos indica que estamos cerca de la Ermita de la Virgen de Gracia, a la que nos acercamos para verla más de cerca. Frente a ella hay una gran fuente y una cruz conmemorativa de la coronación canónica de la Virgen.

Al poco, dejamos la carretera para seguir a nuestra izquierda las marcas del GR-10, ascendiendo por la preciosa senda que con grandes rocas recubiertas de musgo y miradores naturales alcanza la planicie donde está situada la Silla de Felipe IIJunto a la silla existe una roca caballera que desde uno de los ángulos parece una paloma y desde el contrario una cara de guerrero, lo que le ha hecho acreedora de connotaciones propias de Dios de la guerra y la paz.

Cerca se halla Arce de la Silla Felipe II. Árbol singular nº8, que tiene una altura de 10 metros, un diámetro de copa de 9,50 metros, un perímetro del tronco de 1,65 metros u una edad aproximada: 340 años.

Desde este lugar se dice que Felipe II vigilaba el avance de las obras del Monasterio, que se iniciaron en 1563 y finalizaron en 1584. Fue en 1561 cuando Felipe II decidió la actual ubicación del Monasterio y adquirió los terrenos donde habría de construirlo, así como los colindantes necesarios para crear un coto real de caza y disponer de pastos para el ganado y huertas de abastecimiento de los monjes. Todo ello lo cercó con un muro de piedra de 2 metros de altura y 50 Km de perímetro.

Desde este privilegiado mirador, las vistas del colorido bosque de la Herrería, en contraste con el sobrio Monasterio, son impresionantes. Tras las inevitables fotos, continuamos el ascenso por el GR, llegando enseguida a otro mirador junto a unas grandes rocas, acondicionada con escalones, también de impresionantes vistas. Unos pasos más allá nos ponen junto a la Casa del Sordo, levantada como vivienda del guardabosques, al que apodaban el Sordo.

Al llegar a la entrada de la finca de los Ermitaños de Arriba, dejamos el GR-10, desviándonos a la derecha para, en dirección noreste, enlazar nuevamente con la Carretera de la Herrería, que seguimos a nuestra izquierda. Entre jaras, quejigos y madroños -cada cual identificado con su correspondiente cartel- llegamos a la cueva del Oso. Con apenas desnivel pasando junto a tejos, piornos, robles melojos, sauces, tilos, fresnos, castaños, avellanos, agracejos, endrinos helechos, escaramujos y rocas recubiertas de musgo, todo un jardín botánico en pocos metros, hasta alcanzar la fuente de la Reina, donde es obligado parar a beber agua y tomarnos el bocadillo en una de sus mesas, mientras contemplamos toda la naturaleza que habita en este mágico rincón.

Continuamos unos metros más por la antigua carretera que subía al puerto de la Cruz Verde, maravillados por los robles y castaños de su entorno. Dejamos la carretera para seguir la senda que bordea la tapia de la finca El Castañar, y en su extremos norte, giramos a la izquierda para seguir una senda que pasa por una bonita pradera y enlaza de nuevo con con la antigua carretera.


Al poco, cruzamos la carretera M-505 y a continuación por un puente, el arroyo del Batán, al que acompañamos por una pista que enseguida da a una destartalada verja y un descuidado jardín, lleno de matorrales y rastrojos que fue la entrada al edificio del bar-restaurante que aprovechó el edificio del antiguo
Batán y que ahora comienza a estar em estado de ruina.

La edificación del Batán, emplazada en la parte alta del río Aulencia, entre una frondosa vegetación, es una de las que mejor se conservaron de todas las construcciones hidráulicas del siglo XVI. Esta situada en un idílico lugar, junto al arroyo que toma su nombre, donde manaba una fuente y que fue construida para abatanar y lavar la ropa del convento y la lana que los monjes jerónimos vendían al estar obligados a venderla lavada.

La operación consistía en batir o golpear el paño y apelmazar el pelo. Para ello en su planta baja existieron varias pilas y chimeneas para desarrollar esta labor y un estanque con sus albañales y conductos cubiertos mediante losas que podían retirarse para lavar la ropa si era preciso. En este enlace se dan más detalle e información de él.


Un poco más abajo el arroyo es remansado en la presa del Batán, que fue construido en 1963, su presa tiene 27,1 m de altura y una longitud de 255,6 m. Remontamos el lecho del embalse hasta el comienzo de la presa, para continuar, en dirección noroeste, entre encinas y robles hasta alcanzar el Paseo de Carlos III, que cruzamos para ascender pinos que rodean las faldas del Monte Abantos, caminamos hasta alcanzar el famoso Camino de La Horizontal, que seguimos en dirección noreste.

Lo recorremos a una altura de 1.120 metros, maravillándonos con las vistas espectaculares del embalse de Valmayor. En el camino hay varios bancos de madera estratégicamente ubicados para disfrutar de las vistas y contemplar la belleza del entorno natural. Cruzamos el arroyo de los Castaños, para al poco, encontrarnos con el oratorio de Nuestra Señora del Camino, un pequeño altar coronado por una cruz en el que siempre hay flores y obsequios a la Virgen.

Al poco, cruzamos el arroyo del Arca del Helechal, pasamos un portón y llegamos al romántico restaurante La Horizontal, continuando hasta situarnos debajo de la
presa del Romeral y de allí, por las calles del pueblo buscamos un bar en la plaza del ayuntamiento para tomarnos las cervezas de premio.

Solo quedaba bordear el monasterio y llegar al aparcamiento del campo de fútbol donde habíamos dejado el coche., cerrado el círculo que forma esta otoñal excursión, que bien se merece 4,5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

viernes, 5 de noviembre de 2021

Excursión X309: El Palmeral de Elche

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Elche
Final: Elche
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 6,5 Km
Desnivel [+]: 67 m
Desnivel [--]: 67 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

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RESUMEN
Después de conocer el Palmeral de Alicante en nuestra anterior excursión, tenía ganas de recorrer el mucho más famoso de Elche. La ocasión se presentó cuando quedamos en esta bella ciudad con unos amigos a comer y a dar un paseo previo para hacer hambre. Aparcamos en la explanada del Auditorio de Elche, acercándonos desde allí al Parque Municipal del Palmeral, cercano a éste.

Elche (Elx) es la capital del Bajo Vinalopó, la segunda ciudad más poblada de la provincia de Alicante y la tercera de la Comunidad Valenciana. Nada más entrar en el Parque, nos topamos con un curioso y emblemático edificio conocido popularmente como "el huevo", fue construido en 1946 para la exposición provincial, más tarde funcionó como museo arqueológico, llegó a albergar en 1965 el busto original de la Dama de Elche. Actualmente alberga el centro de recepción de visitantes. Mediante pantallas táctiles y una proyección audiovisual, se ofrece una completa introducción de la ciudad.

Estamos rodeados de un paraíso de palmeras, jardines y fuentes. El Palmeral de Elche es un conjunto de más de 200.000 palmeras, repartidas por todos los huertos del término municipal, tanto en la ciudad como en el campo. Desde el 30 de noviembre del año 2000, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aunque cerca se formó un poblado íbero y después otro romano, el actual emplazamiento de Elche fue fundado por los musulmanes hacia los siglos VIII y IX, y fueron estos quienes aprovecharon las palmeras, delimitando con estas los huertos de otros cultivos y estableciendo un sistema de acequias y regadío que aún podemos ver hoy en día.

A diferencia de lo que muchas personas piensan, la palmera no es un árbol, sino una planta monocotiledónea, es decir, que tienen semillas en un único cotiledón como el tulipán, el trigo y el maíz, entre otras. La familia posee 200 géneros con 2780 especies. En los huertos del Palmeral predomina la palmera datilera (Phoenix dactylifera), aunque también hay una presencia notable de la palmera canaria (Phoenix canariensis), sobre todo en parques y jardines.

Paseando entre las palmeras, salimos a la parte noroeste del Parque para asomarnos a contemplar el río Vinalopó desde el puente del Ferrocarril, construido en 1975 sobre otro de hierro de 1883. Llevaba muy poca agua, encajada en un estrecho canal de la rambla. Este río nace en la Sierra de Mariola, donde tuve la ocasión de conocer sus fuentes en esta excursión. Tras recorrer 96 Km, desemboca en el mar Mediterráneo, atravesando las Salinas de Santa Pola.

Al volver a entrar en el palmeral, pasamos junto al Molí del Real, un molino harinero del siglo XVIII, aunque de probable origen islámico, convertido en uno de los elementos identificativos del Parque Municipal y de la ciudad, con el conjunto de contrafuertes y arcos de medio punto, visible en la ladera del río. Reformado en los ochenta, en él se ubica la Asociación de Bellas Artes de Elche.

Tras pasar junto a un estanque con patos y palomas, un poco más al sur, llegamos a donde está situada La Centinela, esta palmera estaba considerada como la segunda más alta del Parque, tenía 25 metros de altura y más de 200 años. Murió como  consecuencia de la gota fría de septiembre de 2019. No lejos se encontraba la palmera del Colom, también desaparecida en el 2019 tras un temporal de lluvia y viento. Era una de las 141 palmeras consideradas singulares del término municipal de Elche.

Salimos del Parque y nos acercamos a la Plaza de Santa Isabel, donde se encuentra la Torre de la Calahorra, fortaleza de planta cuadrada, de estilo islámico-almohade construida en el siglo XII durante el periodo andalusí como torre de vigilancia dentro de su emplazamiento como parte de la muralla defensiva. Ha sido sede de la Subdelegación de Gobierno. En la actualidad alberga exposiciones de carácter eventual.

De allí, nos acercamos a la Basílica de Santa María, que fue construida sobre la antigua mezquita de época musulmana, entre los siglos XVII y XVIII. Es un claro ejemplo del barroco español. Las obras se iniciaron en 1672, tiene tres bellas y durante la guerra civil, fue parcialmente destruida. Su torreón alcanza una altura de 37 metros, y para llegar a la parte más alta debemos subir por una escalera de caracol desde la que se tienen unas vistas panorámicas de lujo de los palmerales y toda la ciudad.

Como dato curioso, desde esta torre se lanza, cada 13 de agosto, una gran palmera de fuegos artificiales conocida como Palmera de la Virgen, durante la Nit de l’Albà (noche de la alborada). También, en el interior de la Basílica de Santa María, los días 14 y 15 de agosto se representa el Misteri d’Elx, Patrimonio Inmaterial de la Humamidad. Es un drama sacro-lírico que recrea la muerte, asunción y coronación de la Virgen María, ha sido representada desde el siglo XV hasta la actualidad.

Callejeando, llegamos a la Torre del Consell, actualmente la sede del Ayuntamiento, localizada en la Plaça de Baix. Su construcción data del siglo XV. Mereció la pena cruzar la Puerta de Guardamar para ver un yacimiento arqueológico, de origen islámico, situado en la Plaça de Dalt (o de la Fruita), así como el edificio del antiguo Mercado Municipal de Elche.

Siguiendo la calle, nos asomamos de nuevo al río Vinalopó, ahora por el Puente de Canalejas, construido em 1913 con una bóveda de 50 metros de longitud. Fue el primero de España levantado con un solo arco de hormigón armado. Desde él se tiene una bonita vista de la cercana pasarela del Mercado, al norte, y del puente de Santa Teresa, al sur. 

Retrocedimos sobre nuestros pasos y nos acercamos a la Plaza de la Glorieta, donde existe una una réplica de la Dama de Elche, y en torno a esta existen diferentes calles peatonales y numerosos comercios, bares y restaurantes, por lo que constituye un lugar histórico, de ocio y reunión. En este mismo lugar, se encontraba el Convento de la Encarnación, el cual fue construido en el año 1516 y demolido en 1891 al quedar en estado ruinoso.

De allí, dejando atrás el Palacio de Congresos, nos acercamos al Huerto del Monjo, donde dimos un buen paseo, entre palmeras y un pequeño y bello estanque, para cruzar a otro conjunto de huertos plagados de palmeras. En el Huerto de Pontos encontramos la Pipa Real, la más tumbada del Palmeral ilicitano y a pesar de sus cerca de 9 metros, se puede acceder fácilmente a su copa, al tener gran parte del mismo a ras del suelo. Este ejemplar creció de forma vertical, pero un día se cayó y siguió creciendo en esa posición, al tener sus raíces bien cogidas al suelo.

Unos metros más hacia el norte, en pleno corazón del Palmeral, descubrimos El Araceli, una palmera ejemplar que debe su nombre al presentar cierta similitud con el Araceli, uno de los aparatos aéreos de la representación del Misteri d’Elx, encargado de subir al cielo a la Virgen de la Asunción, patrona de la ciudad. De allí, nos acercamos a conocer la palmera más popular en Elche, la Palmera Imperial, que se encuentra en el interior del Jardín Artístico Nacional Huerto del Cura, que es de pago. Es la reina absoluta del Palmeral y ejemplar único en su especie.

Debe su nombre a la emperatriz Elisabeth de Austria, la popular Sissí, que quedó maravillada cuando la contempló en otoño de 1894. El espectacular conjunto está formado por una palmera macho y siete hijuelos o brazos que han crecido de forma simétrica del mismo tronco. Además de esta majestuosa palmera y otras menos singulares, podemos ver una gran variedad cactus y otras plantas, traídas de diferentes partes del mundo. Tras la visita al Huerto del Cura, recorrimos la calle Porta de la Morera y pronto vimos, a la izquierda, el pequeño pero didáctico Museo del Palmeral, ubicado en el huerto de San Plácido.

En este museo pudimos conocer todo lo relacionado con el Palmeral de Elche y la cultura de la palmera, desde su utilidad en torno a huertos de otros cultivos hasta su aprovechamiento y explotación, bien para la recolección de dátiles o bien para la elaboración de palma blanca. Salimos del museo y caminamos hacia el oeste, para llegar a la plaza del Centro de Congresos, inaugurado en el año 2003. Continuamos hacia la pequeña plaza del Salvador, situada en el centro histórico de Elche, por su calle peatonal, la primera en peatonalizarse en Elche llegamos a las Cuatro Esquinas, cruce de la calle Corredera con la calle Victoria.

Por aquí, junto a la muralla, pasaba la Acequia Mayor, que en el s. XVIII abastecía de agua potable a la ciudad. Continuamos hacia la cercana Plaza de las Flores y de allí a la plaza del Congreso Eucarístico, donde paramos a comer en uno de sus restaurantes. Con renovadas fuerzas, tras el descanso, nos acercamos al Palacio de Altamira, o Alcázar de la Señoría, que es lo más parecido que tiene Elche a un castillo.

Según las investigaciones, esta fortificación fue construida en torno a una de las torres de la muralla medieval, que pasaría a ser la Torre del Homenaje. De la muralla apenas quedan vestigios, pero sí que podemos visitar el interior del Palacio de Altamira y gran parte de su paseo de ronda y sus torres, desde donde se obtiene una perfecta panorámica del Palmeral de Elche.

El palacio como tal, y residencia del primer señor de Elche, Gutierre de Cárdenas, fue construido a finales del siglo XV, aunque se cree que se levantó sobre una fortaleza anterior datada entre los siglos XII y XIII. En el siglo XX, la Torre del Homenaje fue utilizada como prisión, ahora forma parte del Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE).

Bordeamos el museo y salimos de nuevo al Parque del Palmeral, que recorrimos al inicio de la ruta, para, una vez atravesado, llegar al aparcamiento donde habíamos dejado los coches, dando así por finalizada esta bonita ruta urbana en la que, aparte de conocer sus edificios históricos, hemos disfrutado del Palmeral de Elche y su entorno.

Por todo ello, a esta bonita y relajante excursión la califico con 4 estrellas.
Paco Nieto

martes, 2 de noviembre de 2021

Excursión X308: El Palmeral de Alicante

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alicante
Final: Alicante
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 11,4 Km
Desnivel [+]: 80 m
Desnivel [--]: 80 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 3
Participantes: 12

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Nos unimos al grupo de Rutas Urbanas Alicante, organizado por la Agrupación Senderistas y Montañeros de Alicante (ASyMA), que una vez a la semana quedan para recorrer algunos de los sitios más emblemáticos de la capital levantina, en este caso el objetivo era llegar hasta el Palmeral de Alicante. Como suele ser habitual en ellos, habíamos quedado en la Plaza de España, cercana a la Plaza de Toros y precedida por el monumento a las Hogueras.

Mientras esperaba al resto del grupo, me acerqué a la Plaza de Santa Teresa, situada enfrente, en este pequeño jardín romántico en el centro de la ciudad está situado el Panteón de Quijano, construido en 1857 en memoria de Trinitario González de Quijano, gobernador civil de la ciudad, considerado un héroe por su actuación humanitaria durante la epidemia de cólera de 1854.

El espacio se encuentra delimitado por una cerca de hierro, y se accede a través de una escalinata hoy retranqueada. En su jardín encontramos araucarias, olmos, grevilleas, buganvillas, aligustres, lantanas y aves del paraíso. Dispone en su parte central de un monumento funerario o panteón dedicado al gobernador, compuesto de un gran obelisco con cuatro grupos escultóricos, rodeado de jardines de tipo romántico. Junto al monumento se halla la denominada gruta romántica, que el ayuntamiento rehabilitó en 2011 para ponerla en valor tras ser usada durante años como almacén de jardinería.

En el fondo del parque, se encuentran dos estanques artificiales; el mayor está decorado con una cornucopia y el otro, de menor tamaño, con una pareja de ranas.​ Una vez estábamos todos, nos pusimos en marcha dirigiéndonos por la calle Calderón de la Barca al Mercado Central, un edificio de estilo ecléctico, con ornamentos del modernismo valenciano, de principios del siglo XX.

La fachada trasera recae a la Plaza 25 de Mayo, llamada así porque en ese día de 1938, durante la Guerra Civil Española, el Mercado Central y otros puntos de la ciudad fueron bombardeados por la aviación fascista italiana, procedente de Mallorca. El número de víctimas se calcula en trescientas personas muertas, entre ellas diez niños, y más de mil heridos. En su interior se conserva el reloj que había en su fachada, parado para siempre con la hora del bombardeo, las 11: 19.

Desde allí, por la avenida de Alfonso X el Sabio llegamos a la Plaza de los Luceros, la más emblemática de la ciudad. Posee en el centro una fuente monumental construida en 1930 por el escultor alicantino Daniel Bañuls Martínez, que representa al Levante español. Sin embargo, los simbolismos de la estructura parecen aludir al firmamento.

La parte baja es la terrestre, donde destacan cuatro caballos. En la parte central hay un obelisco con cuatro figuras femeninas que representan a las Hespérides y una estrella roja superior que las relaciona con los luceros. En la parte alta del monumento aparece el árbol de las Hespérides, con sus frutos que representan la sabiduría divina.

Esta plaza es centro habitual de diversos actos sociales de la ciudad de Alicante, como la Cabalgata de Reyes Magos, desfiles de las Hogueras de Alicante y lugar donde se realizan las mascletás en las fiestas de San Juan.

En la plaza giramos para descender por el bulevar de Federico Soto hasta llegar al Parque de Canalejas, prolongación de la Explanada de España. Se caracteriza por disponer de una serie de árboles centenarios de grandes dimensiones (Ficus macrophylla), que ofrecen sombra durante casi todo su recorrido. Su cercanía al mar hace de este parque un lugar ideal para el descanso. En sus dos extremos, se encuentran dos fuentes decorativas.

Con las primeras luces, continuamos por la avenida de Loring, pasamos junto a la Estación de Autobuses hasta dar con la Casa del Mediterráneo, situada en la antigua estación de ferrocarril de Benalúa. Las instalaciones de la estación estuvieron operativas entre 1888 y 1974, constituyendo durante muchos años la cabecera de la línea Alicante-Murcia.

Proseguimos por el Parque del Mar, de reciente creación. Son 55.000 metros cuadrados de espacios verdes y lagunas, con numerosas especies de arbolado y arbustos, con vocación de poder ampliarse en el futuro sobre los terrenos ferroviarios propiedad de Adif que median entre la zona verde y el trazado de la avenida de Elche.

Recorrimos este parque al que han incorporado una plataforma mirador, que ofrece una visión panorámica del barrio de San Gabriel, de toda la prolongación del parque, y de la ciudad con el Castillo de Santa Bárbara al fondo. Al pie de este mirador se encuentra un nido de ametralladoras, llamado búnker de Babel, construido en la Guerra Civil, que ha sido restaurado y puesto en valor, como muestra del patrimonio histórico de la ciudad.

Frente a esa construcción defensiva, una lámina de agua que acaba en una bonita cascada y una lagunilla, que recuerda donde se ubicaba la línea de costa que protegía, y que desapareció con la ampliación de la zona portuaria, lo que hace más ameno el paseo. Salimos del parque y proseguimos junto a las instalaciones del puerto, en la zona del Varadero, cruzamos por un puente el Barranco de las Ovejas, también conocido como rambla de Rambuchar, nace cerca de la cumbre del Maigmó, y recoge las aguas de las sierras del Maigmó, Cid, Fontcalent y otras de menor altura a través de numerosas ramblas tributarias.

Su cauce, normalmente seco, experimenta fuertes crecidas como consecuencia de lluvias torrenciales, por lo que ha sido canalizada, dotando al cauce de una gran capacidad potencial para evitar sus frecuentes inundaciones. La anchura del cauce canalizado es de 55 m justo antes de la desembocadura, donde nos encontramos. Nada más pasar el puente, cruzamos las vías de la estación de San Gabriel por un paso elevado, y por un semáforo la avenida de Elche, recorriéndola unos metros hasta llegar a la entrada del Parque de El Palmeral.

Este parque perteneció en sus orígenes a la finca El Carmen. A finales del siglo XIX se degradó con la inauguración del ferrocarril a Murcia y la ampliación del puerto hacia este, empezaron a instalarse fábricas y almacenes a lo largo de la playa de Babel. El ferrocarril y la carretera no solamente afectaron al palmeral directamente disminuyendo sus dimensiones, sino que lo separaron y aislaron del mar mediante una sólida barrera rompiendo la relación directa que tenía antes.

La creación y extensión del barrio de San Gabriel entre 1910 y 1930 y la instalación de una industria de aluminio entre 1952 y 1956 supusieron dos nuevos perjuicios para la extensión y pervivencia del Palmeral. Su estructura es consecuencia de su uso original para cultivos propios de la huerta organizados según una red de acequias de riego, balsas, caminos, sendas y ribazos en las que las palmeras se plantaban en los márgenes siguiendo una configuración de huertos, y creaban a su vez un microclima interior especial favorable a los cultivos. ​

Se mantuvo al margen de la ciudad, en un estado de total abandono que le llevaron a una considerable degradación. En 1997 se inauguró el nuevo parque de El Palmeral. En él se crearon accesos y aparcamientos, se rodeó con un muro de piedra, y se intervino en el interior del Palmeral para introducirle elementos como columpios, quioscos, un circuito para bicicletas y un circuito artificial de agua bombeada desde el mar emulando un río, un lago y una grandiosa cascada.​

A pesar de esta intervención, que no respetó los huertos agrícolas a los que las palmeras daban sombra, se logró salvar este bello lugar que estaba a punto de perderse. Tiene una gran vegetación autóctona, típica de esta zona, y llegó a contar con más de 7000 palmeras, que pueden llegar a medir unos 20 m de alto y de 30 a 40 cm de anchura. Sus hojas son de 6 a 7 metros de longitud. Sus frutos son los llamados dátiles, de color naranja, carnosos y dulces y miden de 3 a 9 cm.

A la entrada del parque se instaló un templete, en el que se lleva a cabo una programación de actuaciones de animación, teatro infantil y títeres. En 2008 fue inaugurada en El Palmeral una gran cruz conmemorativa armenia, o jachkar, que había sido donada por la colonia armenia residente en España por la "buena acogida que los armenios siempre han recibido por parte de Alicante y de los alicantinos". También tiene un kiosco donde poder tomar algo, cerca de un mirador hacia el mar.

Con la noche se echó encima, volvimos sobre nuestros pasos, acercándonos al Rincón del Varadero a degustar sus famosos bocadillos de calamares, pero estaba cerrado y tuve que volver otro día para probarlos, dando fe de que están buenísimos.

En resumen, un agradable paseo para deleitarse con los parques y el Palmeral de esta bella ciudad, además de conocer a nueva gente del grupo, por lo que le otorgo 3 estrellas a esta excursión.
Paco Nieto

FOTOS