Inicio: Molinaseca
Final: Villafranca del Bierzo
Tiempo: x a x horas
Distancia: 31,4 Km
Desnivel [+]: 390 m
Desnivel [--]: 454 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 5
MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta
PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)
PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
RESUMEN
Para aprovechar el frescor de la madrugada y no morir de calor en esta larga etapa, Ángel y yo nos levantamos antes de las 5 para desayunar en el hotel The Way, donde nos alojábamos, y así poder comenzar la ruta a las 5:30h, el resto prefirió dormir más y saltarse el anodino recorrido hasta Ponferrada.
Las luces de la solitaria calle Real realzaban el ambiente medieval de casas de piedra abalconadas de Molinaseca.
Pasamos al lado de un crucero y, al final del pueblo, junto al Monumento del Peregrino, realizado en piedra dentro de un pilón con agua, que conmemora también el hermanamiento entre la ruta Jacobea y el camino japonés del Shikoku Henro, de ahí que tenga una inscripción en ambos idiomas.
Un poco más adelante, un enorme letrero con el nombre del pueblo iluminado puso fin al tramo urbano de éste.
Ahora caminamos por la carretera LE-142 que se dirige a Ponferrada. Apenas hay tráfico y pronto estamos a las afueras de la capital de la Comarca del Bierzo, tras una pequeña elevación.
En este punto, se puede continuar por la misma carretera, directa a Ponferrada, o tomar un camino a la izquierda, que transita entre campos de cultivo, dando un rodeo, y pasa por la población de Campo. Elegimos no escatimar kilómetros y hacer el recorrido oficial completo.
Descendimos por una pista de tierra en línea recta hasta el cruce con el camino que va a la Fuente Romana, que tiene dos tramos de escaleras, las segundas muy empinadas. La fuente está debajo del camino, tiene un techo abovedado, de origen incierto, pero probablemente tardorromana. El agua no es potable pero sus bancos a la sombra mantienen un ambiente fresco. .
La iglesia de Santa María de Campo está muy bien conservada, pero como pilla a desmano del Camino, no la visitamos. Data de 1691. Su campanario es una clásica torre barroca con dos campanas perfectamente conservadas. Su retablo cobija la imagen de la Virgen de la Encina, que disputa a la de Ponferrada su primogenitura. A los pies de la iglesia se levanta un encina milenaria de 5 metros de altura y 7 metros de perímetro troncal.
Dejando atrás el solitario pueblo por su calle Real y la carretera LE-5230, cruzamos lo que fue el antiguo vertedero, ahora reconvertido en bonito paseo, con Parklet mirando al Castillo Templario. Mientras amanecía, nos vamos acercando, poco a poco, al puente medieval de Mascarón, sobre el río Boeza, puerta del casco urbano de Ponferrada.
A la salida del puente vemos frente a nosotros un moderno viaducto que salva la línea del ferrocarril. El Camino, sin embargo, discurre por la izquierda, paralelo al río durante unos metros para, poco después, girar a la derecha y pasar bajo las vías férreas por un pequeño túnel.
Seguimos por la calle el Hospital, que sale a la derecha y desemboca en la plaza que se abre ante el ya comentado Castillo del Temple.
Fue levantado en el siglo XII, tiene doce torres y triple muralla, en su esquina inferior está situado el monumento al Nazareno Lambrión Chupacandiles. Hasta aquí hemos recorrido 8,5 Km desde Molinaseca.
A sus espaldas, frente al castillo, se encuentra la iglesia de San Andrés, del siglo XVII.
En su interior se encuentra el retablo mayor, de estilo barroco y un Cristo del siglo XII, llamado de las Maravillas, llevado allí desde la capilla del castillo. En esta Iglesia ponferradina también se encuentran algunos de los más famosos pasos de la Semana Santa.
Desde aquí, cruzando la calle del Comendador accedimos a la Plaza de la Encina, en la que está la Basílica Nuestra Señora de la Encina, de corte renacentista del siglo XVI.
Destacan en su interior las tallas del Cristo de la Fortaleza, la Piedad y la Crucifixión, y está ubicada en una coqueta plaza porticada. Se comenzó a construir en1572.
La esbelta torre que remata la basílica se construyó en 1614. Custodia en su interior la imagen de la Virgen de La Encina, patrona de El Bierzo.
Con más tiempo, se puede visitar la Iglesia de Santiago de Peñalba, una de las joyas arquitectónicas del arte mozárabe junto al también leonés monasterio de San Miguel de Escalada. Está enclavada en el corazón del Valle del Oza a 14 kilómetros de Ponferrada. La zona, llena de monasterios e iglesias eremíticas desde el Siglo VIII mereció en su época el sobrenombre de la "Tebaida berciana", por similitud a la región egipcia que se convirtió en un lugar de retiro de numerosos ermitaños cristianos. Su situación en el centro de los Montes Aquilanos, facilitaba el aislamiento que buscaban los santos ascéticos de los Siglos IX y X.
Las familiares flechas amarillas y conchas en el suelo, nos conducen por las antiguas calles de la población, cargadas de historia.
El desarrollo industrial, derivado en gran parte de la minería, que se produjo en Ponferrada durante la segunda mitad de este siglo, ha alterado completamente la estructura de esta ciudad, en otro tiempo importante castro romano y más tarde sede templaria.
Recomendable es pasar bajo la Torre del Reloj, del siglo XV, contemplar su Ayuntamiento, uno de los conjuntos barrocos más importantes del Bierzo y ver la iglesia mozárabe de Santo Tomás de las Ollas, del siglo X.
Abandonamos Ponferrada, tras cruzar el puente Cubelos sobre el río Sil, que nace en la Cordillera Cantábrica (provincia de León), al pie de la Peña Orniz a casi 1980 m de altitud. Desemboca en el río Miño en la famosa aldea de Os Peares, tras 234 Km de recorrido.
Nada queda, por último, del Pons Ferrata, que da nombre al municipio, un puente de madera con armazón de hierro que el Obispo Osmundo levantara para facilitar a los peregrinos el paso del río Sil. En su lugar hay ahora un moderno viaducto urbano de la N-6.
Nada más pasar el moderno puente encontramos el edificio de Telefónica, de cuya esquina parte hacia la derecha una calle en descenso.
Una marca amarilla nos indica que debemos cruzar un pequeño jardín y entrar en el Parque de la Concordia.
Seguimos paralelos al río Sil, disfrutando del frescor del césped recién regado. Sentados en un banco a la sombra, hicimos una parada para hidratarnos y tomar un tentempié.
Cruzamos la Gran Vía Reino de León, pasamos junto a un campo de fútbol y bajo el puente del Centenario, construido para conmemorar los 100 años de la concesión del título de ciudad a Ponferrada y la coronación de la Virgen de la Encina, es el más moderno y reciente de la villa.
Al poco estamos junto al Museo Nacional de la Energía, ubicado en una antigua central de la Minero Siderúrgica de Ponferrada, que fue clave para el desarrollo de El Bierzo. Esta central utilizaba carbón de la zona, una energía autóctona, para producir electricidad, generando empleo y crecimiento económico durante décadas. Con el fin de la minería, la central dejó de funcionar, pero hoy tiene una nueva vida como La Fábrica de Luz y Museo de la Energía, donde se conserva su historia y se enseña cómo ha evolucionado la producción energética.
Una pequeña cuesta nos acerca a un mirador con excelentes vistas del río y sus puentes. En una rotonda, giramos 90º a la izquierda y nos dirigimos a la Compostilla, uno de los doce barrios de la ciudad de Ponferrada, a caballo entre zona industrial y residencial de nueva construcción, de calles rectilíneas y numeradas, con amplios jardines y pistas deportivas. La gran mayoría de las viviendas de Compostilla fueron planificadas por Endesa para facilitar el asentamiento de los trabajadores de la antigua central térmica.
Aquí esperamos a nuestros compañeros que venían en taxi desde Molinaseca, ahorrándose así 10,7 km. Ya todos juntos, nos hicimos la foto de grupo antes de cruzar unos jardines y pasar junto a la Iglesia de Santa María, bonita iglesia neorrománica, situada en una gran explanada. Tiene una moderna capilla decorada con un mural, y con varias esculturas alrededor. Lo más destacado son las pinturas de los soportales laterales. Fue construida a mediados del siglo XX para paliar la pérdida de una antigua ermita arrasada por los franceses durante la Guerra de la Independencia.
Dejamos atrás un bello crucero y por un túnel, que salva la N-6, llegamos al cementerio de Columbrianos y unos metros más adelante, a la izquierda, divisamos la iglesia de San Esteban del siglo XVIII, uno de los principales focos de interés de la zona. Data de 1778, y su torre de espadaña fue reconstruida en 1948, ya que sufrió la caída de un rayo y se derrumbó parte de la misma.
Cruzando la carretera CL-631 llegamos a Columbrianos, hemos recorrido 4,3 Km desde Ponferrada. Pasamos por delante de la ermita de San Blas y San Roque, decorada en su parte trasera con una ilustración del santo ataviado de peregrino.
Continuamos por la pista asfaltada que sale a mano izquierda, llamada calle de San Blas.
El camino sigue recto entre cuidados chalets hacia Fuentes Nuevas, que se encuentra a 2.8 kilómetros de Columbrianos. Un crucero a la entrada, con las figuras de Santiago Peregrino y Cristo Crucificado, nos da la bienvenida y sirvió para hacernos fotos, lo mismo que con el hito que muy cerca de él indica que quedan 203,9 km a Santiago. En el bar La Ermita paramos a tomar café.
Enfrente, se alza la ermita del Divino Cristo, antes ermita de la Vera Cruz. Se quedó totalmente perdida y se ha renovado por una de nueva construcción.
Tiene una pequeña espadaña de piedra labrada con campanín y dos ventanos en el frente acompañando una puerta en arco. Estaba cerrada pero por una ventana de la puerta se puede ver su interior.
Seguimos por la calle Real, entre viejas casas abalconadas y modernos chalets hasta la iglesia de Santa María de la Asunción, construida en 1742, donde sellamos la credencial. En el retablo mayor destaca la abundancia de cariátides y telamones juntamente con las imágenes de la Asunción, con rostro de ensueño, del siglo XVIII, y las de San Francisco de Asís y San Esteban, que hacen la función de telamones.
En el retablo lateral derecho merecen mencionarse la Virgen de las Candelas, muy delicada, con buena pintura. El Crucificado de la pila del agua bendita es muy bueno y realista, quizás del siglo XVIII. La capilla lateral izquierda de Nuestra Señora de la Portería tiene una preciosa cúpula, que no hay que perderse, con pintura de la Última Cena sobre pechinas también pintadas.
Tras dejar el cementerio a la derecha, continuamos por pista asfaltada hasta Camponaraya, separada de Fuentes Nuevas solo por 2,3 Km. Cruzamos el pueblo siguiendo la carretera LE-713, bautizada como Camino de Santiago, pasamos junto a una fuente, poco antes de llegar a la iglesia de San Ildefonso, de construcción moderna, cuenta con una alta torre y unas preciosas vidrieras en su interior que muestran a los doce apóstoles.
Cruzamos el arroyo de la Reguera de Naraya y la rotonda de la solitaria torre del Reloj. Un bonito mural con viñas y una botella de vino nos desea buen camino y nos recuerda que estamos en zona de bodegas y excelentes vinos.
A la salida nos encontramos con la capilla de la Soledad, de primeros del siglo XIII.
Cruzamos una rotonda, con monumento en hierro dedicado desde el 2021 a Lydia Valentín, campeona olímpica y bicampeona mundial de halterofilia nacida en Ponferrada.
Enfrente se encuentra una nave de la Cooperativa vitivinícola del Bierzo, junto a la que parte un camino de tierra que tomamos para ascender por entre viñedos hasta coronar una loma cercana, dejando atrás un crucero y una fuente en una pequeña área de descanso.
Al llegar al Alto de San Benito, cruzamos la autovía A-6 y tras una colina el camino discurre entre agradables campos de vides, que todavía no tenían racimos de uvas.
Junto al puente que cruza el arroyo la Reguera, paramos a hidratarnos y tomar un aperitivo. Un poco más adelante un hito marca 198,5 Km a Santiago, ¡por fin bajamos de los 200 Km!.
Al poco, por un pequeño puente cruzamos el arroyo de Valdemagaz, salpicado por algunos chopos y solitarios frutales. Después cruzamos la carretera LE-713 y pasamos junto a un área de descanso seguida de una fuente, en la que nos refrescamos del intenso calor, antes de entrar, en ligero descenso, en Cacabelos.
Tan sonoro nombre se relaciona con la forma de hondonada del terreno y la voz latina caccabus, que significa caldero u olla, que da nombre hoy a una importante villa que sin embargo no ha perdido las líneas identificativas de la arquitectura berciana. Su alargada calle Cimadevilla, que da forma al municipio, al más puro estilo jacobeo, su plaza porticada y sus tejados de pizarra le confieren un sosegado aspecto que se agradece después de haber dejado atrás los arrabales de Ponferrada. Hemos recorrido 5,4 Km desde Camponaraya.
Quisimos tomar algo en La Moncloa de San Lázaro, un edificio tradicional berciano que fue un antiguo hospital de peregrinos en el siglo XVII, reconvertido ahora en hotel y bar restaurante, pero no abrían hasta las 12h y eran las 11h, aún así nos dejaron verlo por dentro, nos pareció muy bonito y acogedor.
A la salida de tan emblemático lugar, pasamos junto a la fuente del Peregrino y un poco después, llegamos a la ermita de San Roque, una pequeña capilla, construida inicialmente en el año 1590 como ermita de Vera Cruz. Tras una epidemia de peste se cambió la veneración a San Roque, santo protector contra esta enfermedad. La fachada es enteramente de piedra, y en el interior se encuentran las imágenes de San Roque, San Gil de Casayo y San Herberto de Cerdeña, realizadas en madera policromada. En su interior destaca el retablo de San Roque de finales del siglo XVIII.
Más adelante, se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Plaza, también conocida como la iglesia de Santa María, de origen románico del siglo XII. Fue construida por la orden de Santiago y remodelada en el siglo XVI. La torre neorrománica actual es de principios del XX. Está situada en pleno centro histórico, formando parte del Camino de Santiago, por lo que es lugar de visita obligada de peregrinos. En ella sellamos la credencial.
De la iglesia primitiva solo se conserva el ábside románico, la torre neorrománica y una imagen pétrea de la Virgen del siglo XIII (en el óculo del tímpano de la portada).
Es de una sola nave rectangular con una capilla adosada por el lado de la epístola, conocida como capilla del Sagrario. Mientras que en el interior nos encontramos con un Cristo crucificado del siglo XIII y otro yacente.
Tras la visita, nos fuimos a tomar café al precioso Hostal Restaurante Siglo XIX, que queda enfrente de la iglesia.
Tras el descanso, continuamos el Camino, pasamos junto al Museo Arqueológico y cruzamos el puente Mayor sobre el río Cúa, que nace en el Campo de la Pesca a 1550 metros de altitud y desemboca en el río Sil tras un recorrido de unos 60 kilómetros.
El puente fue construido a finales del siglo XVI. Reconstruido y reformado varias veces desde entonces, en la actualidad, alcanza una notable longitud de 107 metros con un tablero a dos aguas de 9 metros, con calzada de doble sentido y dos viales peatonales. Dispone de 5 vanos de geometría en medio círculo cuyas luces son muy variadas. Sus 4 pilas intermedias también presentan una anchura muy variable.
Pasamos junto al monumento al Lagar de Vino, que muestra cómo se realizaba el prensado de la uva y un poco más adelante, tras cruzar el puente de los Molinos, ala derecha, el solemne Santuario de la Virgen de las Angustias, donde recientemente se ha construido un precioso albergue de peregrinos al que vimos por fuera.
El edificio actual como la mayoría de retablos, imágenes y pinturas son del siglo XVIII. En el camarín, se encuentra la imagen de la "Virgen de la Quinta Angustia" (1764) y entre sus siete retablos destaca el mayor (1758). Una pintura de la "Virgen de la Leche", el relieve del "Niño Jesús intercambiando unas cartas con San Antonio de Padua" y el órgano, procedente del monasterio de Carracedo, son algunas de sus piezas de mayor interés artístico.
Este santuario en su origen fue una antigua ermita levantada en el Siglo XII. El motivo de su construcción parece que fueron las constantes afluencias de peregrinos a Compostela. La iglesia actual pertenece al Siglo XVIII
El camino sigue recto por el arcén de la antigua N-6, hoy LE-713, en ascenso hasta la aldea de Pieros.
Antes paramos a refrescarnos en una fuente que queda a la derecha y después en la que hay también a la derecha en la entrada a Pieros.
La cuesta y el calor se hacían notar, menos mal que algunos cerezos nos endulzaron, con sus frutos estos duros kilómetros. Hemos recorrido 2 Km desde Cacabelos y nos quedan 5,4 km hasta Villafranca del Bierzo.
En Pieros no entramos, pero en ella destaca, sobre un altozano, la iglesia románica de San Martín, con su planta de cruz latina. Tiene una esbelta espadaña con dos troneras para las campanas, rematada en piñón.
De fundación medieval, en su interior guarda gran número de piezas artísticas o históricas de gran interés: La lápida fundacional de Pieros, de 1086. Retablo mayor, dedicado a San Martín, a quien se tiene devoción desde la Edad Media.
A unos 2 kilómetros de este pequeño municipio, después del cruce con la carretera de Valtuille de Arriba, tomamos una pista a la derecha, junto a un área de descanso, que asciende algo menos de 50m hasta un cerro, para luego descender directamente a Villafranca del Bierzo. entre viñas y campos de cultivo a ambos lados del camino.
Pasamos junto al Albergue Municipal y la Iglesia de Santiago, en lo alto de la villa, que no sólo debe su importancia a su arquitectura románica del siglo XII, sino al privilegio, único en toda la ruta jacobea, de conceder las indulgencias plenarias a aquellos peregrinos que enfermos, exhaustos o incapacitados no pudiesen continuar hasta Compostela, siendo, por tanto, el único lugar del Camino en el que se puede ganar el Jubileo sin llegar a Santiago.
Aún hoy, la Puerta del Perdón de este templo sólo permanece abierta durante los Años Santos. En un lateral está la capilla barroca de Nuestra Señora de las Angustias, del siglo XVIII. Destaca en el exterior su portada norte llamada “Del Perdón”, constituyendo un magnífico ejemplo de escultura dentro de la provincia de León. En el interior, podemos admirar un valioso crucifijo del siglo XIV. Su portada de acceso es muy simple formada por tres arcos sin columnas.
Cerca se encuentra el Refugio Ave Fénix, levantado sobre un primitivo hospital de peregrinos del siglo IX, con mucho sacrificio y devoción por Jesús Arias Jato que es toda una institución en el Camino. Pasamos junto al Palacio de los Marqueses de Villafranca, del siglo XV, que se levanta sobre un castillo construido anteriormente, que fue atacado y destruido en 1507 por el hijo ilegítimo de Pedro Álvarez Osorio, primer conde de Lemos. En 1515, la reina Juana I concedió el permiso de reconstrucción a Pedro de Toledo, esposo de María Osorio y Pimentel II, marquesa de Villafranca del Bierzo.
Éste reconstruyó el castillo para ser utilizado como lugar de residencia para el Marquesado de Villafranca. En 1809, durante la Guerra de la Independencia, fue desmantelado y saqueado, durante la marcha de las tropas inglesas hacia la ciudad de Lugo. En 1815 y 1819, fue de nuevo saqueado e incendiado por parte de las tropas francesas. Tiene planta cuadrangular con cuatro torreones circulares en las esquinas, divididas en tres pisos de madera. La torre del homenaje destaca por su elegancia y admirable situación.
Giramos a la derecha hasta alcanzar la Plaza Mayor de Villafranca del Bierzo, fin de esta larga etapa de 31,4 Km.
Como ya eran las 14h, nos fuimos directamente a comer al Mesón Don Nacho, tras dejar las mochilas en el hotel Plaza, donde nos hospedábamos para pasar la noche.
Tras la estupenda comida y una reponedora siesta, quedamos a las 19h para dar un paseo por el pueblo. subimos por la impresionante escalinata que da a la majestuosa iglesia de San Nicolás El Real, antiguo convento e iglesia del siglo XVII, un magnífico conjunto arquitectónico que funcionó durante muchos años como colegio de la Compañía de Jesús, fundado a mediados del siglo XVII, un lugar donde se impartían clases de teología y humanidades.
Sin embargo, en el año 1767 se produjo un hecho clave para los jesuitas. La orden fue prohibida por el rey Carlos III, y los jesuitas fueron expulsados del país. Un hecho, en cierto modo, influenciado por los graves disturbios acaecidos el año anterior a través del motín de Esquilache, y por el que los jesuitas habían sido acusados de instigarlo.
A finales del siglo XVIII la cercana parroquia de San Nicolás, del siglo X, sufrió un grave incendio que dejó el edificio en ruinas.
Era la más antigua de la villa, y estaba situada en la actual plaza de Campairo, donde hoy se ubica un pequeño jardín. El culto de aquella parroquia fue trasladado a la iglesia de este colegio, pasando desde entonces a ser la iglesia de San Nicolás.
Es un edificio de estilo renacentista y de traza herreriana, con una iglesia en el centro y una torre campanario de planta cuadrada que se eleva sobre el cuerpo principal del edificio, lo que le proporciona al conjunto una sensación de verticalidad. Tras la desamortización de Mendizábal en el año 1835, el colegio pasó por diferentes manos hasta que a finales del siglo XIX fue vendido a los Padres Paúles que lo siguieron utilizando como colegio hasta época reciente, en 1983. Actualmente alberga un museo de Ciencias Naturales de los Padres Paúles que se puede visitar.
Pasando junto al jardín de la Alameda, llegamos a la Colegiata de Santa María, edificada sobre una antigua abadía del Cluny, que habla de la gran importancia que tuvo Villafranca a lo largo de la Edad Media como una de las poblaciones más significativas del Camino de Santiago. Este templo es una importante muestra del gótico tardío español, aunque con influencias renacentista y barroca, tanto en su arquitectura externa como en los retablos y la estructura interior.
El antiguo monasterio de Cluniaco fue fundado a comienzos del siglo XII por monjes benedictinos franceses de la orden de Cluny, durante el reinado de Alfonso VI. Su construcción duró varias décadas concluyendo en el reinado de Urraca I, proporcionando atención sanitaria y espiritual a los peregrinos que atravesaban esta villa, ofreciendo, de este modo, refugio, cuidado a los enfermos y un lugar para la oración.
A mediados del siglo XIV comenzó un periodo de declive de las peregrinaciones, debido a las pandemias de peste negra que asolaron Europa y que diezmaron la población, produciendo, además, temor a los viajes y, por tanto, al Camino de Santiago, el monasterio fue abandonado durante casi dos siglos, provocando la progresiva ruina del edificio. La colegiata actual fue erigida a mediados del siglo XVI, sobre las ruinas del antiguo monasterio románico. Su construcción se realizó por orden de Pedro de Toledo, marqués de Villafranca y virrey de Nápoles, uno de los personajes más influyentes en España a lo largo del siglo.
Con la nueva construcción la antigua abadía pasó a convertirse en colegiata, con un abad mitrado y 24 canónigos, y con varias iglesias de los pueblos de alrededor bajo su dirección.
Se trata de un edificio de estilo gótico tardío construido en mampostería y que nunca llegó a acabarse en su totalidad según el diseño del siglo XVI.
Sorprende de forma extraordinaria sus maravillosas y espectaculares bóvedas y cúpula en pizarra. En el exterior del templo destaca, especialmente, la monumental cabecera de la iglesia con un impresionante ábside poligonal. La fachada principal es bastante sobria, acentuando su sencillez, con dos puertas adinteladas y tres ventanas abocinadas. En un lateral de esta fachada se levanta una torre barroca de planta cuadrada rematada por un campanario octogonal y un capitel de pizarra coronado por una cruz de hierro forjado.
El presbiterio está rematado por una preciosa bóveda poligonal nervada, mientras que las capillas del transepto están coronadas por bóvedas de crucería. En el crucero se levanta una gran cúpula nervada con linterna. La sillería del coro, del siglo XVIII, es barroca de estilo rococó. El retablo del Altar Mayor es Neoclásico y dedicado a la Asunción de la Virgen.
Allí asistimos a la misa del peregrino y sellamos las credenciales antes de continuar el paseo hacia la cercana playa fluvial del río Burbia, bonito lugar donde, en verano, cierran compuertas para formar una enorme piscina natural.
Descendimos para recorrer la calle del Agua, una de las calles más famosas y más bellas del Camino.
Prácticamente cruza de extremo a extremo Villafranca y aparece flanqueada a ambos lados por palacios blasonados con grandes portones.
Toda la calle constituye un auténtico museo de heráldica como también importante muestrario de arquitectura barroca tanto civil como religiosa.
En ella se encuentra el Palacio de Torquemada, del siglo XVII, considero una de las piezas únicas del barroco español y guarda en el sótano instrumentos de tortura de la época de la Inquisición. Existen otros ejemplos de gran singularidad como son las Casas Torre, la Casa Morisca, del siglo XV. Conserva también la calle la casa natal del poeta Enrique Gil y Carrasco.
Cerca se encuentra el convento de la Anunciación, del siglo XVII, el edificio se construye sobre las ruinas de un antiguo Hospital de Peregrinos, el de Santiago.
La fundación fue a cargo de D. Pedro Álvarez de Toledo y Osorio en 1606 para su hija que quería profesar como monja. Se trata de un edificio de gusto italianizante. Su portada se encuentra enmarcada por un gran arco y pilastras toscanas.
Y por último subimos a la iglesia de San Francisco para contemplar desde su alto emplazamiento la puesta de sol. Fue convento de franciscanos del que solo quedan restos.
Su fundación data del 1213, atribuido a la reina Doña Urraca. De aquel convento solo se conserva la iglesia como única edificación. Se trata de un templo de estilo románico-gótico.
La parte más antigua es la que corresponde a la portada de acceso de estilo románico tardío. El segundo cuerpo de la fachada y las torres del campanario corresponden al barroco, siglo XVII.
Destaca en el interior del templo su retablo Mayor de grandes proporciones, barroco de estilo churrigueresco.
Alzando la vista, podemos contemplar el espectacular artesonado mudéjar del siglo XV, de grandes dimensiones, decorado con motivos góticos y escudos de armas de los Condes de Lemos y Señores de Villafranca.
Tras la espectacular puesta de sol, nos fuimos a cenar al bar restaurante Sevilla, situado en la plaza del pueblo desde el que se tiene una bonita imagen de la iglesia de San Francisco iluminada por la noche. Terminamos con unos refrescantes helados, antes de irnos a dormir para poder salir temprano al día siguiente.
Por todo lo vivido y conocido en esta larga ruta, le otorgo 5 estrellas.
ETAPAS DEL CAMINO FRANCÉS
* Etapa 1. Saint Jean Pied de Port - Roncesvalles
* Etapa 2. Roncesvalles - Zubiri
* Etapa 3. Zubiri - Pamplona
* Etapa 4. Pamplona - Puente la Reina
* Etapa 5. Puente la Reina - Estella
* Etapa 6. Estella - Los Arcos
* Etapa 7. Los Arcos - Logroño
* Etapa 8. Logroño - Nájera
* Etapa 9. Nájera - Santo Domingo de la Calzada
* Etapa 10. Santo Domingo de la Calzada - Belorado
* Etapa 11. Belorado - San Juan de Ortega
* Etapa 12. San Juan de Ortega - Burgos
* Etapa 2. Roncesvalles - Zubiri
* Etapa 3. Zubiri - Pamplona
* Etapa 4. Pamplona - Puente la Reina
* Etapa 5. Puente la Reina - Estella
* Etapa 6. Estella - Los Arcos
* Etapa 7. Los Arcos - Logroño
* Etapa 8. Logroño - Nájera
* Etapa 9. Nájera - Santo Domingo de la Calzada
* Etapa 10. Santo Domingo de la Calzada - Belorado
* Etapa 11. Belorado - San Juan de Ortega
* Etapa 12. San Juan de Ortega - Burgos






































































No hay comentarios:
Publicar un comentario