sábado, 21 de septiembre de 2024

Excursión X490: Camino Francés. Etapa 16. Frómista - Carrión de los Condes

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Frómista
Final: Carrión de los Condes
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 19,8 Km
Desnivel [+]: 89 m
Desnivel [--]: 39 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Desayunamos sin prisas en el Hotel Rural Oasibeth de Frómista, donde habíamos pasado la noche. El cielo amaneció claro y la temperatura ideal para caminar.

Salimos del hotel en dirección a la iglesia de San Martín de Tours, que la dejamos a la derecha y continuamos por la carretera P-980, que une esta localidad con la vecina de Carrión de los Condes, nuestro objetivo de hoy.

Vamos por una pista paralela a la carretera, especialmente hecha para los peregrinos, con unos mojones de piedra para evitar la entrada de coches y tractores y los riesgos de la circulación, que prácticamente no abandonamos en toda la etapa y que, para mayor comodidad, es una línea recta y completamente llana. Cruzamos por un puente elevado la A-67, precedido de un Monumento al Peregrino, y continuamos de frente.

Un poco más adelante, a la izquierda se encuentra la Ermita de San Miguel (siglo XIII), al poco de rebasar el modesto arroyo Valcabado.

Esta bonita y armoniosa ermita de una sola nave está rodeada de un acogedor arbolado de chopos en un prado, en el que hay instaladas mesas y barbacoas de piedra.

Dejamos la carretera y entramos en Población de Campos tras recorrer solo 3,7 Km desde Frómista.

Pasamos junto a una fuente, al lado de un bonito mural y llegamos al Ayuntamiento. Varios peregrinos paran a tomar café en el Bar Arrabal, que está al lado, pero nosotros continuamos por ser demasiado pronto.

Nos acercamos a ver la Iglesia de María Magdalena, patrona del pueblo. Es del siglo XIII, aunque el aspecto actual se debe en gran medida a las reformas efectuadas entre 1749 y 1753. Está situada en la parte más alta del pueblo. Es de estilo barroco y tiene tres naves. Disponía de una pintura excepcional de Ecce Homo, ahora en Museo Diocesano de Palencia. Goza de una importante pila bautismal de finales del siglo XIII.

De camino a la salida del pueblo, pasamos junto a la Ermita del Socorro, románica de transición, del siglo XII. Tiene una talla policromada del siglo XIII de la Virgen titular de la Ermita. Es el único vestigio material que se ha conservado tras casi setecientos años de dominio sanjuanista.

Sin cruzar el puente barroco sobre río Ucieza, giramos a la derecha por una variante, caminando por una pista junto al río, al amparo de vegetación y árboles de ribera, entre campos de cereal, evitando así el camino oficial más cercano a la carretera, mucho más ruidoso.

Aquí coincidimos con un peregrino sevillano que nos acompañó hasta el siguiente pueblo, Revenga de Campos, al que llegamos tras cruzar por un puente el río Ucieza, un kilómetro antes de haber llegado a Villovieco de no desviarnos.

Entramos en Revenga de Campos por una zona recreativa en la que hay un monolito en honor al guerrillero Bartolomé Amor, nacido aquí, héroe de la Guerra de la Independencia, enterrado en el cementerio del pueblo. Revenga de Campos se fundó en la décima centuria junto al río Uciega.

Al lado, se encuentra la Iglesia de San Lorenzo, es de estilo barroco, del siglo XVI, la talla del santo es del siglo XVIII.

La torre, de tres cuerpos, se levanta a los pies debajo de piedra y ladrillo. Contiene retablos de los siglo XVII y XVIII. Destaca la imagen de la Virgen del Peregrino (siglo XV).

En este pueblo también hay numerosas casas blasonadas, del siglo XVI. Una de ellas sirvió de alojamiento al emperador Carlos V. En la Plaza General del Amor se encuentra una ornamentada fuente y, desde el 2004, un Monumento al Peregrino junto a unos bancos de madera.

En la cercana cafetería Fardel de Revenga, nos tomamos un café y descansamos un momento.

Recuperamos el Camino siguiendo los letreros marcados en las calles. En el desvío de la carretera que va a Villovieco hay un crucero, junto al que nos hicimos unas fotos. De nuevo vamos por una pista de tierra paralela a la carretera P-980.

Al poco, pasamos junto al cementerio de Revenga y un poco más adelante, el pequeño arroyo de Valdeprián y enseguida el cementerio de Villarmentero. que queda al otro lado de la carretera y. a nuestra derecha, una cruz de piedra en medio de un trigal.

Tras 2,4 Km, desde Revenga, llegamos a Villarmentero de Campos. minúscula población en la que destaca la Iglesia de San Martín de Tours. Es de una nave con capilla octogonal y artesonado mudéjar del siglo XVI, su retablo es plateresco, posee un pórtico con artesonado de madera del siglo XVI, una nave y el presbiterio se cubre con un muy buen artesonado del siglo XVI.

Se cuenta que un hombre que viajaba en la antigüedad en una acémila (mulo grande) trajo a Villarmentero reliquias del santo.

Continuamos el Camino junto a la carretera, a la derecha dejamos un área de descanso, junto al arroyo de Ontazóncon. Tiene una fuente y mesas de piedra, a la que le sigue un crucero.

Un poco más adelante cruzamos casi si percibirlos, el arroyo de la Zapatera y, a pocos metros, el arroyo de Iruelas o Pesquera, seguido del arroyo de Valdepinilla.

Al llegar a una rotonda con un crucero, nos desviamos a la derecha para entrar en Villalcázar de Sirga (Villasirga). Hemos recorrido 4,3 Km desde Villarmentero.

Pasamos junto al Albergue Municipal Cruz de Malta y llegamos a la Plaza Mayor, donde se encuentra la espléndida iglesia de Santa María de Villalcázar de Sirga, con dimensiones de auténtica catedral, uno de los templos medievales más notables del Camino en Castilla y León. Sin duda para mí, una de las sorpresas de la etapa.

Este soberbio edificio de sillería, fue construido a finales del siglo XII y principios del XIII, estuvo vinculado a la Orden del Temple. Reviste un gran interés artístico, siendo los elementos más destacados el conjunto escultórico de la portada, protogótico del siglo XIII, con un altísimo pórtico de arcos apuntados, la colección de sepulcros policromados en el interior, de gran calidad artística, góticos de los siglos XIII y XIV, y el retablo mayor, gótico de los siglos XV y XVI.

La puerta tiene cinco arquivoltas agudas que muestran una serie de esculturas colocadas no de forma radial, sino en el sentido de las arquivoltas, al modo gótico. Estas figuras representan ángeles, santos, músicos, etc. Las columnas tienen morfología románica pero llevan capiteles de floresta vegetal bastante gótica. Destacan también los frisos, muy adornados y las capillas de su interior.

A Santa María, se le atribuyen varios milagros, que llegaron a ser famosos en la Edad Media. Alfonso X el Sabio refirió en sus Cantigas doce de estos milagros.

En la terraza del Bar Hostal Las Cantigas, situado enfrente de la iglesia, nos tomamos unas cervezas, a la vez que descansábamos un poco.

Al inicio de la Calle Real se encuentra el monumento a Pablo Payo, que fue el fundador del mesón  de Villalcázar y el de Los Templarios y que, tras 49 años de asistencia a los caminantes, consiguió labrarse un hueco de honor en el Camino. Su historia se inició en 1965 cuando, en una época en la que las peregrinaciones eran escasa, desde la Diputación de Palencia se intentó darle nuevos bríos y ofrecer un trato más cercano a los caminantes.

El mesonero Pablo Payo cogió el guante de la iniciativa y comenzó a atender a los peregrinos, proporcionándoles una jarra de vino, un plato de sopa de ajo y mucha charla. Fue así, y mientras el Camino comenzaba a experimentar un despegue, cómo esta iniciativa se convirtió en un modelo. fue nombrado en un congreso celebrado en los 80 “Mesonero Mayor del Camino de Santiago”.

Falleció en el año 2003. Un 
monumento levantado junto a la fachada del Mesón de los Templarios (situado frente a la iglesia de Santa María la Blanca, a la que parece mirar) recuerda a este emblema jacobeo. Se trata de una figura en bronce del mesonero, sentado en una mesa, ataviado con la capa y el sombrero de peregrino con los que siempre recibía a los visitantes. Una silla vacía a su lado invita a darle conversación. lo que él más apreciaba.

Tras las fotos de rigor, salimos por la Calle Real de nuevo al andadero paralelo a la carretera P-980, que nos ha estado guiando toda la etapa. En línea recta recorrimos los 5,8 Km que nos separan de Carrión de los Condes, nuestro objetivo de hoy y final de esta escapada.

Apenas cuatro árboles y los pequeños arroyo de la Serna y del Valle rompen la plana monotonía de los cultivos de cereales y grandes extensiones de girasol a ambos lados de la pista. Una pequeño ascenso  nos eleva hasta lo alto de una suave loma, desde donde descendemos hacia Carrión de los Condes que ya divisamos al fondo.

Dejamos la carretera justo antes de las primeras casas del pueblo, donde se encuentra la Ermita de la Piedad, enfrente un crucero y a la izquierda el Monasterio de Santa Clara

El nombre de "los Condes" se refiere a los condes Gómez Díaz, del linaje de los Banu Gómez, y su mujer Teresa Peláez, quienes refundaron y dotaron el convento benedictino de San Zoilo, el puente sobre el río Carrión y un hospital de peregrinos.

El Monasterio de Santa Clara fue fundado a mediados del siglo XIII por la reina Doña Mencía López de Haro, casada con Sancho II de Portugal, en cumplimiento del interés del papa Alejandro IV, íntimamente relacionado con la Orden de Santa Clara. Las obras se efectuaron con gran rapidez, quedando inaugurado en el año 1260. Tradicionalmente se considera que está exactamente en el centro del Camino de Santiago.

Actualmente, una parte del monasterio es albergue de peregrinos jacobeos. También tienen una hospedería para quienes desean pasar unos días de retiro. El monasterio es célebre por su interesante museo de objetos artísticos y su exposición de belenes del mundo. Las monjas elaboran dulces y pastas artesanas.

Continuamos hasta llegar a la Iglesia de Santa María del Camino, románica del siglo XII.

Como teníamos prisa por tener que regresar a Madrid, no nos paramos mucho, unas fotos en el Monumento al Peregrino y una comida rápida en el bar la Muralla fue todo lo que hicimos, dejando la visita detallada que esta villa merece para cuando volviéramos a retomar el Camino.

Por todo lo vivido y visto en esta etapa y sus seis pueblos que recorre, le otorgo 4,5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

FOTOS RESUMEN DE LAS 4 ÚLTIMAS ETAPAS

ETAPAS DEL CAMINO FRANCÉS

viernes, 20 de septiembre de 2024

Excursión X489: Camino Francés. Etapa 15. Castrojeriz - Frómista

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Castrojeriz
Final: Frómista
Tiempo: 8 a 9 horas
Distancia: 27,3 Km
Desnivel [+]: 207 m
Desnivel [--]: 222 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Desayunamos temprano en la
Casa Rural La Mora Catana y a las 8h ya estábamos recorriendo las calles empedradas de Castrojeriz, ubicadas en la ladera de la colina dominada por los restos de su castillo de origen visigodo y anteriormente un Castro, origen de la población, en la edad del bronce, con una antigüedad de unos 1.500 años a.C.

Fiel reflejo de poblado asentado en torno al
Camino de Santiago, su calle-camino pasa por ser la más larga de toda la Ruta, en permanente curva, tiene forma de medía luna, bordeando la ladera del cerro sobre el que se asienta la villa.

Un desvío a la derecha nos sitúa junto a una cruz de Tau o de San Antonio, por ser el signo distintivo de los Hermanos Hospitalarios de San Antonio.

Continuamos por la empedrada calle Real, pasamos junto a la Iglesia de Santo Domingo. Es de estilo gótico, aunque sus bóvedas y su retablo mayor, de estilo neoclásico, pertenezcan al siglo XVIII.

Lo más bello que posee este templo es sin duda la portada de estilo gótico plateresco español de la segunda mitad del siglo XVI.

Cruzamos la Plaza Mayor, donde se ubica el Ayuntamiento y, en frente, el Monumento al Fuero de Castrojeriz, en un pequeño jardín con excelentes vistas.

A pocos metros nos encontramos la Iglesia de San Juan, de estilo gótico, con restos de románico en la torre, su claustro es del siglo XIV.

Destaca su doble sistema de contrafuertes que parece más propio de un castillo que de un templo.

Del exterior del edificio, carente de portada, sobresale la torre de carácter militar con cinco cuerpos y ventanales apuntados. Su retablo mayor, barroco, procede del convento de San Antón.

A espaldas de la iglesia están las ruinas del Hospital de San Juan, en Castrojeriz llegó a haber hasta siete hospitales. Esta tradición hospitalaria se ve hoy correspondida con un confortable albergue municipal que se halla en la calle de San Juan.

Salimos del pueblo pasando junto a la fuente de San Juan, de un caño con pilón y escudo de piedra.

Cruzamos la carretera BU-400, que se dirige a Castrillo Mota de Judíos, y proseguimos por un estrecho camino de tierra, que desciende suavemente, con algunos charcos de la lluvia de la noche anterior.

Enseguida cruzamos, por una pasarela de madera, el puente de Bárcena sobre el río Odrilla, que llevaba bastante agua.

El cielo está un poco nublado, pero no se espera lluvia, la temperatura es la ideal para caminar. Estamos en la base de un enorme cerro, en el que el sendero se empina hasta subir 140 metros en 1,5 Km, con una pendiente media del 12%, que nos eleva al último gran páramo de la meseta, el Alto de Mostelares, uno de los repechos más duros de todo el Camino.

El esfuerzo merece la pena por las espectaculares panorámica de la Vieja Castilla que se divisa desde su cumbre, que seguro serán de las que no se olvidan con facilidad.

Posiblemente sea éste el punto del Camino desde el que la vista alcanza más lejos en las cuatro direcciones. Aquí nos hicimos la foto de grupo.

Un monolito de piedra y varias placas en honor a hospitalarios fallecidos adornan el fascinante mirador.

Dejamos un mensaje en el libro de firmas que se guarda en un buzón con forma de casita rematado con una cruz. Al lado hay un cobertizo que puede servir se refugio con mal tiempo.

Tras recorrer unos 500 metros de meseta, marcados por hitos con piedras colocadas pacientemente por los peregrinos, llegamos a la vertiente contraria, indicada por una cruz de hierro.

Iniciamos el descenso, con un 18% de pendiente, hacia la zona baja del páramo, la vega del Pisuerga.

La bajada es un poco más corta que la subida, lo que se agradece. Continuamos por un largo camino en línea recta, por entre campos de trigo en los que se amontonaban las alpacas, hasta llegar a la fuente del Piojo. Tiene un caño casi a ras de suelo, de la que salía un buen chorro de agua pura, muy apreciada por los vecinos de los pueblos colindantes. Frente a ella hay una zona de descanso con bancos y mesas de piedra bajo la sombra de los árboles, todo un pequeño oasis.

Continuamos por camino ancho asfaltado, en el que adelantamos a un grupo de peregrinos catalanes que se lo montan muy bien, llevan coche escoba de asistencia, que en ciertos cruces, les esperan a mesa puesta.

Nos ofrecen vino y comida, pero nos conformamos con una foto con ellos.

Un hito marca que estamos a 455,1 Km de Santiago. Nos desviamos a la izquierda y llegamos a la Ermita de San Nicolás de Puente Fitero, que perteneció a la orden de San Juan de Jerusalén, siglo XIII. Permaneció abandonada durante cientos de años hasta que Paolo Caucci, catedrático de la Universidad de Perugia y presidente del Comité Internacional de Expertos del Camino de Santiago, decidió rehabilitarla.

Funciona como uno de los albergues más singulares de todo el Camino, rehabilitado y gestionado por los italianos de la Confratenita di San Giacomo de Perugia, de ahí que una bandera italiana estuviera colgada en su fachada.

A pocos metros, se encuentra otro de los hitos del Camino: el Puente Fitero sobre el río Pisuerga, que desde siempre ha tenido funciones de demarcación, como reza el poema de Fernán González: “Entonces era Castiella un pequeño rincón, era de castellanos Montes de Oca mojón, e de otra parte Fitero el fondón”.

Fue construido en tiempos del rey Alfonso VI de León para ayudar a los peregrinos a salvar el caudaloso río Pisuerga. Fue realizado a principios del siglo XII, en estilo románico, aunque tuvo modificaciones en el siglo XVII.

Tiene un perfil alomado con 11 ojos, algunas apuntadas y otras de medio punto, con tajamares triangulares aguas arriba del Pisuerga y cuadrangulares aguas abajo. Con la ayuda de una peregrina, nos hicimos una foto del grupo en medio de uno de sus pilares.

Este puente, siempre perteneciente a Itero del Castillo (Burgos), tuvo una gran importancia estratégica, por lo que fue muy disputado en el Medievo con Itero de la Vega (Palencia), al ser el límite del condado de Castilla, y que actualmente se perpetúa como frontera de las provincias de Burgos y Palencia. Es de los puentes más bellos y largos de todo el Camino de Santiago.

Itero
procede de "hito" (mojón o poste de piedra) y éste a su vez del latín "petra ficta· (literalmente piedra clavada). Un mojón de piedra al lado izquierdo de la salida del puente, marca esta invisible frontera entre provincias.

Nada más cruzar el puente, entramos en la Comarca de Tierra de Campos, de llanuras interminable.

A
bandonamos el asfalto y seguimos por una pista de tierra a la derecha, siguiendo el curso del río Pisuerga, a la sombra de los chopos y los sauces que se levantan en sus orillas, y que delatan su presencia en medio de la llanura.

Justo al salir de la arbolada, a la derecha hay una zona de descanso con un par de mesas de madera, conocida como El Plantío.

Un poco más adelante, a la izquierda, se encuentra la Ermita de la Piedad, del siglo XIII, que tiene en su interior un Santiago Peregrino. Conserva restos románicos: una ventana en su cabecera, así como capiteles con decoración vegetal. La fachada es gótica, y encima se agregó una elegante espadaña. y a 300 metros llegamos al primer pueblo palentino: Itero de la Vega.

En la terraza del Albergue Puente Fitero, situado a la entrada del pueblo, nos tomamos un café. Habíamos recorrido desde Castrogeriz 12,4 Km. Itero de la Vega se encuentra un poco separada del camino original, que discurría directamente desde Puente Fitero a Boadilla del Camino, hoy transformado en carretera, de ahí la razón del desvío.

Tras el breve descanso, pasamos junto a la Iglesia de San Pedro Apóstol, del siglo XVI, aunque su portada es románica del siglo XIII, de la que conserva arcos apuntados, heredada de su antecesora iglesia gótica. La antecede un pórtico del siglo XVI, el atrio ofrecía el derecho de asilo para desahogo de los refugiados. El crucero está cubierto por una cúpula rebajada. Su interior contiene una talla gótica de Santa Ana con la Virgen y el Niño. El retablo mayor es barroco del tercer cuarto del siglo XVII.

Salimos de de Itero de la Vega, dejando a la derecha una refrescante fuente rodeada de asientos de piedra y vegetación. Cruzamos la carretera PP-4311, que une Melgar de Yuso y Lantadilla.

El camino continúa de frente por una amplia pista de tierra. Un hito nos marca 424 Km para alcanzar nuestro objetivo, puede que hayamos superado la mitad del Camino.

Pasamos por una zona de viñedos y bodegas antes de cruzar el Canal del Pisuerga, construido en 1932, tiene una longitud de 70 km para facilitar el riego de cereales y remolacha.

Iniciamos un suave ascenso que nos eleva a la loma del Cerro Otero Largo, hasta un collado desde el que se avista Boadilla del Camino

Sorteando los charcos de la pista de tierra, cruzamos el arroyo del Berco o de la Robriza y entramos en Boadilla, que nos recibe con una magnífica zona de descanso en un parque a la sombra de una chopera, con una singular fuente romana, justo enfrente del Albergue Putzu. Cruzamos el arroyo El Berco o de la Espineda y entramos en el pueblo.

Hemos recorrido 8,6 Km desde Itero de la Vega, el cansancio se hace notar.

Pasamos junto a una fuente y llegamos al elemento más famoso del pueblo, el el Rollo gótico jurisdiccional, del siglo XV, profusamente decorado al que eran fijados con cadenas los condenados a escarnio público.

Está bellamente decorada con motivos vegetales, animales y conchas jacobeas, que fue erigido como símbolo de la autonomía que otorgó Enrique IV a Boadilla del Camino, por la que dejaba de estar sometida a los derechos de jurisdicción de los señores de Melgar de Fernamental, antes conocida como Melgar de Suso, y de Castrojeriz.

Tiene unos siete metros en total, y se asienta sobre una base de cinco escalones. A partir de ellos, están la basa y una columna bellamente adornada que se abre en un gran capitel de factura gótica, rematado con un florón.

Enfrente se encuentra la Iglesia de Santa María, del siglo XVI, aunque está construida sobre una antigua iglesia románica de la que el único vestigio es la pila bautismal situada en su interior, datada en el siglo XIII.

En la cabecera de la nave del evangelio se eleva la torre del campanario, formada por tres cuerpos. En la nave del evangelio se encuentra en retablo del Ecce Homo y el calvario del Cristo de San Miguel. En la nave de la epístola encontramos un retablo neoclásico que data del siglo XVIII. En la nave de la epístola destaca un retablo neoclásico, del siglo XVIII adornado con un relieve de la Virgen entregando el rosario a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores.

Como era la hora de comer, lo hicimos en el Hotel Rural En el Camino, situado en la misma plaza de la iglesia, local muy cuidado y con una estupenda terraza en la que estuvimos muy a gusto.

Tras el descanso, proseguimos para andar los 6 Km que separan Boadilla de Frómista. Salimos del pueblo pasando junto al Albergue Juntos, siguiendo después por una pista de tierra que gira 90º y enfila un camino paralelo al Canal de Castilla, que no abandonamos hasta alcanzar el final de esta etapa.

El Canal de Castilla, es una importante obra de ingeniería hidráulica construida entre los años 1751 y 1849, realizada por Carlos Lemaur (que también participó en la construcción del Canal del Guadarrama, en Torrelodones), por encargo del Marqués de la Ensenada.

Recorre parte de las provincias de Burgos, Palencia y Valladolid

Fue construido para facilitar el transporte del trigo de Castilla hacia los puertos del norte y de allí a otros mercados. Sin embargo, ante la llegada del ferrocarril, quedó obsoleto.

Originalmente concebido como una red de cuatro canales que unirían El Espinar (Segovia) con Reinosa (Santander),​ debido a sus enormes dificultades técnicas e ingentes recursos, solo se llegaron a construir tres ramales (norte, sur y de Campos).

Con una anchura que varía entre 11 y 22 metros, el canal discurre a lo largo de 207 kilómetros, atravesando 38 términos municipales, uniendo las localidades de Alar del Rey (Palencia), donde tiene su nacimiento, con las de Valladolid y de Medina de Rioseco, situadas respectivamente al final de los ramales sur y de Campos (el canal tiene forma de Y invertida). Su desnivel total es de 150 metros.

Por sus tranquilas aguas navegaban barcazas de sol a sol, en una primera época impulsadas por un sistema mixto de arrastre y vela.

Por el paso de los años solo se conservó el arrastre mediante caballerías, y que nosotros seguiremos durante unos cuatro kilómetros, hasta la entrada de Frómista.

Este fue el tramo que recorrimos en barco la tarde en la que hicimos la primera etapa, en su recuerdo, nos hicimos unas fotos subidos a su entrada.

Ahora a pie, disfrutamos de los reflejos de los chopos en el agua y de la gama de colores de los campos de cultivo de los alrededores, regados por el Canal.

El sendero pasa bajo el Acueducto de Valdecornete, la laguna de Ontanillas y finalmente, después de caminar 3,2 Km junto al Canal, lo cruzamos por un estrecho puentecillo de hierro que salva la cuádruple esclusa de Frómista, imponente construcción donde se regulan las diferencias de niveles mediante compuertas,  Seguimos por la carretera de Asturnillo, que da acceso a la villa, que debe su nombre al latín "frumentum" (trigo), aludiendo a la riqueza agrícola de la zona.

Pasamos bajo la línea del ferrocarril León - Palencia y nos acercamos a la iglesia de Santa María del Castillo, erigido en el siglo XV, situada en la parte más elevada de la villa. Es de estilo ojival tardío sobre una antigua fortaleza, con portada renacentista. Destaca su retablo mayor políptico, compuesto por 29 tablas castellanas de marcada influencia flamenca, pintadas bajo doseletes góticos.

Fue robado en 1980 y recuperado en Bruselas en julio de 1981. A raíz de estos sucesos surgió la idea de instalar un museo en la misma Iglesia de Santa María, recogiendo el anhelo de los fromisteños de que las tablas volviesen “donde siempre habían estado”. Se encuentran en la actualidad en el Museo de la Iglesia de San Pedro.

Recogimos las maletas y, tras dejarlas en la habitaciones del Hotel Rural Oasibeth y descansar un poco, nos fuimos a conocer el pueblo.

Nos acercamos a la iglesia de San Pedro, del siglo XV, la actual parroquia de Frómista. Es de estilo gótico, aunque su portada es renacentista y que nos recuerda claramente la estructura que tenían los antiguos arcos de triunfo romanos, con su arco de medio punto y las columnas pareadas sobre un alto plinto que flanquean la entrada al templo.

Uno de los elementos más interesantes del exterior es la portada renacentista, trazada por Juan de Escalante hacia 1560. Esta portada está protegida por un amplio pórtico de estilo neoclásico. Tiene una torre de cuatro cuerpos, de aspecto rotundo y macizo.

Junto a la iglesia está situado el Ayuntamiento y el bar-restaurante La Plaza, ahora llamado VanDos.2, donde cenamos estupenda y copiosamente, tanto que pedía dar un paseo posterior para compensar el balance de calorías.

Nos acercamos a Iglesia de San Martín de Tours, construida en la segunda mitad del siglo XI por orden de doña Mayor de Castilla, como parte de un Monasterio de San Martín, hoy desaparecido. Es uno de los templos románicos más completos de toda Europa.

Está enclavada sobre un pedestal con la llanura de fondo, que le confieren un atractivo singular. Parece una perfecta maqueta, sensación realzada por la intimidad de la noche y la cálida luz sobre ella.

Resulta sorprendente la perfección de sus formas, sus volúmenes, su exacta y perfecta construcción, su belleza arquitectónica y su riqueza ornamental. Destacan sus armoniosos ábsides y cimborrio, sus canecillos e impostas, y en el interior, los capiteles labrados con un extenso repertorio de imágenes sacras y profanas.​

Con una foto de grupo en el cartel de la villa que hay frente a la iglesia, pusimos fin a esta larga e intensa jornada, que bien merece 5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

ETAPAS DEL CAMINO FRANCÉS