Distancia: 5,8 Km
Desnivel [+]: 127 m
Desnivel [--]: 127 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 3
Participantes: 11
Desnivel [+]: 127 m
Desnivel [--]: 127 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 3
Participantes: 11
MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta
* Mapas de localización y 3D de la ruta
PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
TRACK
RESUMEN
Antes de irnos a comer dimos este paseo por Hoyo de Manzanares para hacer hambre. Salimos de la cuadrangular y amplia Plaza Mayor, frete a la que fue su iglesia, hoy reconvertida en el Teatro Las Cigüeñas.
Iniciamos la ruta cruzando la plaza hasta salir por detrás, donde se encuentra la fuente del Caño, fue inaugurada en 1845.
Construida íntegramente en granito, se compone de un pilón de planta oval, ejecutado con excepcionales piezas de gran porte, que recoge el agua, y en el centro una columna cuadrangular rematada por un piramidión, que se eleva hasta casi los dos metros de altura.
De esta columna surgen dos caños de bronce en los lados más estrechos del pilón.
Continuamos en dirección al camino de Manzanares, dejando el polideportivo a nuestra izquierda y al llegar a un parque, no tuvimos más remedio que dejar jugar un rato en los columpios a los peques.
Reanudada la marcha, nos desviamos momentáneamente para contemplar la curiosa decoración del restante La Camioneta, llamado así porque tiene literalmente una camioneta antigua incrustada en su fachada.
Retomado el camino, al llegar al Instituto Francisco Ayala, giramos a la derecha para adentrarnos en el Parque de la Cabilda, por el que paseamos, primero yendo a ver un un alcornoque seco, a la izquierda, y a la derecha el Yacimiento arqueológico de La Cabilda.
En los años 90 del siglo XX se descubrió este yacimiento arqueológico y en el año 2005 se iniciaron los primeros trabajos en la zona con motivo de la ampliación del cementerio.
En consecuencia, se anunció el descubrimiento de restos arqueológicos correspondientes a una necrópolis visigoda y una serie de restos tardorromanos, con lo que los orígenes del poblamiento en la zona se remontarían desde la Edad Antigua, siglo VII, hasta la Edad Media, siglo XIII, entre seis y siete siglos anterior a lo que se pensaba.
Elementos significativos son veintitrés construcciones, una piedra de molino, un lingote de hierro, varias fusayolas, dos tumbas trabajadas en un bolo granítico (este sin datación por falta de contexto), cerámica, un pendiente de aleación de plata y cobre, un chatón de anillo con una inscripción en latín y un ponderal.
Desde el año 2014 se realiza de forma anual una excavación arqueológica abierta al público,
En ella se ofrece la posibilidad de participar como voluntario en la misma a todo aquél que esté interesado, se realizan también visitas guiadas, jornadas de puertas abiertas, conferencias, exposiciones y talleres permitiendo la participación activa de la sociedad en el conocimiento, conservación y protección del patrimonio histórico y natural.
Continuamos por el área recreativa el Hórreo, donde hay una fuente, columpios y mesas. Salimos por la parte norte del parque hacia la urbanización de Navagrande, donde contemplamos la fantasmagórica construcción inacabada que se encuentra al oeste de la misma.
Tras un camino de ascenso leve, llegamos a una cantera de pórfido, ya abandonada, que se ha convertido en un alargado estanque de agua con altas paredes de roca.
Continuamos por la Colada de las Cañadas, para enseguida desviarnos para rodear la finca Las Viñas hasta alcanzar las primeras casas de la parte norte del pueblo, por el que callejeando pasamos junto al polideportivo y después de nuevo por su Plaza Mayor.
De allí nos fuimos a comer a la terraza del restaurante La Cabilda, dando así por finalizado este agradable paseo, muy recomendable para hacerlo con niños y al que le otorgo 3 estrellas.
Paco Nieto
FOTOS
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